¿ Que es la psicología Cognitivista ?

La Psicología cognitiva se encarga del estudio de los procesos mentales implicados en el conocimiento. El término se utilizó por primera vez en 1967, con la publicación del Libro “Psicología Cognitiva” de Ulric Neisser (psicólogo nacido en Estados Unidos). Considerado el padre de la Psicología Cognitiva, sus investigaciones plantean que la manera en que percibimos la información cambia nuestro conocimiento.

¿Cómo trabaja el Psicólogo Cognitivista?

Para poder intervenir de manera efectiva ante la problemática de un paciente que consulta, el terapeuta necesariamente deberá tener conocimiento de los procesos psicológicos intervinientes, para posteriormente derivar en una evaluación propia del caso. Así, de esta manera seleccionará racionalmente la terapia adecuada para cada individuo dentro de un conjunto de técnicas terapéuticas. El psicólogo elaborará su programa terapéutico, sustentado en las investigaciones científicas.

¿Cuáles son los principales aportes de la psicología cognitiva?

Se han llevado a cabo numerosas investigaciones científicas que han puesto especial foco en la influencia que el pensamiento ejerce en las emociones de los individuos.

La Terapia Cognitiva contribuye al tratamiento de diversas afecciones y cuadros clínicos tanto leves como moderados y graves, como ser la depresión, distimia y trastorno bipolar.

Existen diversas técnicas para la rehabilitación de pacientes depresivos y para la prevención de suicidios, que consisten en procedimientos de psicoeducación para el cambio de pensamientos de las personas que padecen estas enfermedades.

La terapia cognitiva destaca el papel de las imágenes mentales y pensamientos para la explicación y modificación del comportamiento humano. El estudio de estos procesos internos han sido investigados junto con el paradigma del condicionamiento. Éste hace foco en los estímulos y sus respuestas emocionales (de especial relevancia para el tratamiento de trastornos de ansiedad).

Terapias

Dentro de las Terapias Cognitivas es posible encontrar un abanico muy amplio  de modalidades, como ser la Terapia Racional-Emotivo-Conductual de Ellis, la Terapia Cognitiva de Aaron Beck, la Psicología Positiva de Seligman y la Terapia de Resolución de Conflictos de D´Zurilla.

Es posible observar en ciertos trastornos, problemas en el procesamiento de la información. Dificultades en el aprendizaje, problemas de memoria, déficit atencional, trastornos del lenguaje y de la comunicación son abordados en el marco de estas terapias.

Terapia Cognitiva para el Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar se caracteriza por fluctuaciones drásticas en el estado de ánimo que en muchas ocasiones, deriva en una hospitalización para su evaluación y tratamiento.

El paciente pasa por períodos de manía y euforia, exageradamente optimista, irritable con gran excitación; y también pasará por períodos con pérdida de interés, intensa apatía y síntomas comunes a la depresión.

Por otra parte, también el paciente tendrá lapsos de estabilidad donde los síntomas pueden desaparecer por completo, presentando estados de tranquilidad y buen humor (eutimia).

Si bien se conocen las bases biológicas del trastorno bipolar, no podemos dejar de lado el rol preponderante de los factores psicológicos.

Junto con la medicación supervisada por el médico psiquiatra, el paciente podrá realizar terapia cognitiva cuyo objetivo será mejorar la calidad de vida, aumentando los períodos intercrisis y disminuyendo la intensidad de los períodos de crisis.

¿En qué consiste la terapia del Trastorno Bipolar?

En principio, se realizará lo que se denomina psicoeducación del paciente. Se establecerán rutinas y ciclos que ayudarán a regularizar el estado anímico y se entrenará en el manejo del estrés (principal disparador de la crisis).

¿Qué influencia tienen los pensamientos en los estados de ánimo?

No se puede cambiar la realidad, pero sí la manera en que interpretamos y procesamos la información recibida de nuestro medio.

El paciente trabajará en la auto observación de sus estados de ánimo y en el monitoreo del sueño. Para ello establecerá rutinas y hábitos ordenados. Se conformará una red de apoyo social, que estará atenta a cambios y alteraciones en su humor, hábitos de alimentación o consumo de sustancias. Es aconsejable evitar las bebidas alcohólicas.  Se insiste en que el paciente no abandone la toma de la medicación, ya que el trastorno bipolar es un cuadro crónico.

Depresión y Terapia Cognitiva

Una de las consultas más habituales en los centros de salud mental hoy en día se refiere a la depresión.

¿Cómo saber si se está cursando un cuadro depresivo? Cuando una persona tiene un estado general del ánimo triste y disfórico, con dificultad marcada para disfrutar y sentir placer en la mayoría de las actividades cotidianas. Pérdida de interés generalizada y poca motivación para el actuar cotidiano; son algunas de las señales frecuentes en pacientes que sufren depresión. Pesimismo, sentimientos de culpa e inutilidad acompañan los síntomas.

Todo esto redunda en dificultades para conciliar el sueño. Por ende, dificultad de concentración y cambios en el apetito. La persona deja de hacer actividades cotidianas, abandona sus tareas (incluso hasta el trabajo), pierde su capacidad de relacionarse, hasta con los familiares más cercanos).

Además de significar una pérdida en la calidad de vida, y sentimientos permanentes de malestar, tiene riesgos de impactar en un posterior suicidio.

En este caso, operan creencias que distorsionan la percepción generando una visión negativa y pesimista de uno mismo, del entorno y del futuro. Esta tríada cognitiva actúa como un filtro en las percepciones provocando pensamientos automáticos negativos, al decir del psicólogo cognitivista A. Beck (y su Psicología Positiva).

 

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