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COMIDA EMOCIONAL , OBESIDAD Y TRASTORNOS ALIMENTARIOS

7 enero, 2020

La obesidad se ha convertido en uno de los retos del Sistema Nacional Sanitario. Se calcula que en el 2030 habrá 27 millones de obesos en España, entre ellos el 80% hombres y el 55% mujeres.  Conllevando esta situación un sobrecoste del presupuesto de SNS de hasta 2000 millones de euros.  España es a día de hoy el segundo país de Europa con más casos de obesidad, después de Reino Unido. Ante estos datos Cataluña tomó medidas y aumentó los impuestos en las bebidas azucaradas, habiendo reducido su consumo en un 22 % en el último año.

Ya no se habla tanto de los trastornos alimentarios, TCA, bulimia y anorexia aunque prevalece en el  5% de la población femenina adolescente.  Sin embargo el trastorno del atracón y la ortorexia predomina entre los varones de edad adulta. En España hay 400.000 personas que sufren TCA y es la primera causa de enfermedad mental en la adolescencia.

Todos los datos apuntan a una deriva de una mala salud alimentaria y emocional. El exceso de comida y los malos hábitos junto con la crisis socio-económica ha derivado a nuestra población a sufrir de sobrepeso y obesidad. En mi libro de 12 hábitos para adelgazar con salud emocional, hago referencia a un estudio reflejado en un informativo de televisión nacional donde se hizo un estudio sobre cómo la pertenencia a una clase social u otra conlleva a un mejor conocimiento de lo que es alimentación saludable y ejercicio físico invirtiendo más tiempo y dinero en mantener estos hábitos, comprando más productos frescos y de calidad, sin procesar o ecológicos.

Mantener la salud mental y emocional alimentaria empieza a ser una cuestión de estado. Sin embargo las campañas escolares de limitar el consumo de procesados y con cocina propia tiene que ir acompañada de un trabajo con las familias que llevan casi una generación descuidando la alimentación saludable. ¿Qué fue de la llamada Dieta Mediterránea de la que presumíamos hace unas décadas?. Esta dieta es una valiosa herencia cultural que recoge formas de cocinar, estilo de vida equilibrado, costumbres y productos típicos integradores. Y así lo reconoció la UNESCO inscribiendo la Dieta Mediterránea como uno de los elementos de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

Para reconducir estas carencias en la conducta alimentaria tenemos que volver como siempre a la autoestima natural y el respeto por nosotros mismos. Comer bien es una responsabilidad que debe garantizar el sistema y tener la responsabilidad de trasmitir adecuadamente estos valores a la población forma parte del sistema educativo. Cuando carecemos de ese respeto al propio cuerpo, la vida y la salud carecen de valor.

Existe la llamada alimentación emocional que más que alimentar rellena los vacíos afectivos y ansiedades asociadas por diferentes factores. Controlar o descontrolar las ingestas de forma irracional de forma repetida es lo que convierte el síntoma en un trastorno alimentario. No es la necesidad de satisfacer el hambre natural sino el malestar emocional el que controla esas comidas. Para estos casos es conveniente revisar la situación personal  y crear nuevos hábitos que reestructuren la conducta desordenada en conducta natural y saludable.

De los sistemas de psicología que conozco el de  Terapia Breve Estratégica es el que me parece más resolutivo. Trata los síntomas y reestructura las conductas con protocolos estadísticamente comprobados y muy eficaces. Se puede sanar el TCA y volver a una vida totalmente normalizada en la alimentación. Es muy importante conocer el mapa mental y lenguaje del trastorno para desmontarlo con la voluntad del paciente y en el caso de los adolescentes con la ayuda del sistema familiar que dejará de intervenir como lo hacía para conceder la responsabilidad  que le corresponde al joven sin que el juego del chantaje emocional  sostenga el síntoma.  No nos olvidemos que hay una cuestión social y familiar en el acto de comer que en los jóvenes tiene mayor incidencia.

La salud emocional y física van de la mano y tener una actitud responsable y activa en ella conlleva  tomar acciones y decisiones que mantengan este equilibrio. El comportamiento humano es complejo pero sensible a ser modificado y mejorado, esta es nuestra ventaja, tenemos la capacidad de aprender y resolver conflictos, adaptarnos a situaciones difíciles con la resiliencia que es capaz de hacer de los retos lecciones aprendidas que cambien nuestro destino. En nuestro cuerpo tenemos un aliado de vida que hay que saber cuidar con emociones sanas y alimentos sanos. La salud es belleza, el amor es belleza y el equilibrio también. Estos son los valores que debemos cuidar, respetar y proteger a toda costa.

Desde psiqueviva.com si os a gustado el artículo y quereis aprender más al respecto os recomendamos este libro.