Psicoterapia grupal en dolor crónico Un enfoque transpersonal

Por Mateo · Fundador y editorActualizado el 16 de octubre de 2026 · 7 min de lectura
Con referencias científicas
Dolor crónico

El dolor crónico es una enfermedad que puede llegar a causar un impacto altamente negativo en la persona que lo padece. Es por ello que resulta de gran importancia buscar métodos efectivos y adaptados que ayuden a mejorar la calidad de vida de estas personas.

Uno de los métodos que han demostrado ser bastante positivos, y además se realizan a través de un enfoque transpersonal, es la psicoterapia grupal.

Antes que nada, veamos en qué puede afectar el dolor crónico a una persona. Entraremos en detalles para saber el gran impacto que esta enfermedad puede provocar.

Una enfermedad que cambia vidas

Una persona que se considera fuerte, tanto física como emocionalmente, puede verse derrumbada al padecer dolor crónico. Esta enfermedad realmente hace que las personas cambien, tanto de manera positiva como negativa.

Por supuesto, si el paciente en cuestión no recibe el apoyo y asesoramiento necesario, podría sumirse en la depresión. Es por ello que es de gran importancia que las personas afectadas por el dolor crónico reciban atención especializada.

Ahora bien ¿qué es el dolor crónico? Como la propia palabra lo indica, se trata de un dolor persistente. Este puede tener una duración de 3 meses o más, lo cual afecta cada aspecto de la vida de la persona que lo padece.

¿Por qué o cómo surge el dolor crónico?

El dolor es una respuesta natural del organismo que aparece como el resultado de una lesión en el cuerpo. Cuando alguien recibe un golpe, se fractura un hueso, tiene una infección y demás, presentará dolor. Por lo general, y naturalmente, cuando la lesión en cuestión sana o se resuelve, el dolor se va.

No obstante, en algunos casos, el dolor persiste aún después de que el cuerpo ha superado la infección o cuando la lesión ya ha sanado. Esto, en consecuencia, puede incapacitar a la persona afectada, a tal grado de llegar a perder su empleo, aislarse, y demás. Las causas del dolor crónico, a veces, no son del todo claras.

La psicoterapia grupal en el dolor crónico

Las personas que padecen esta enfermedad pueden sumirse en la depresión al no recibir ayuda. Cabe señalar que aspectos externos pueden empeorar el dolor que sufre la persona, como factores ambientales, sociales y psicológicos.

Psicoterapia grupal

Debido a todo lo que conlleva el dolor crónico, muchos especialistas han trabajado en nuevas terapias para aliviar el dolor de las personas afectadas. La mayoría de los pacientes con este tipo de dolencia suelen ingerir analgésicos para calmar el dolor.

Muchos pueden llegar a tomar más de una docena de pastillas en un solo día. Sin embargo, con el tiempo, estas pueden dejar de hacer efecto. Es entonces cuando surge la necesidad de hallar otras alternativas que ayuden a aliviar el dolor crónico.

Entrenamiento autógeno

Una de las técnicas utilizadas para este fin es la técnica de Schultz, llamada también como entrenamiento autógeno de Schultz. Esta práctica de relajación es muy útil para regular el sistema vegetativo o autónomo.

A partir de imágenes o ideas específicas que sean sugestivas, se podrán aplicar a áreas del cuerpo concretas con el propósito de regular el dolor en esa zona. Por ejemplo, para personas con abdominalgia, son ideales las sensaciones de calor, mientras que para las personas con cefalea, las de frescor son más prácticas.

Sesiones dialogadas

Otra alternativa para lograr regular el dolor crónico son las sesiones dialogadas en grupo. Esto les permitirá a los pacientes relacionarse con personas en su misma condición. De esta forma, pueden apoyarse mutuamente, aprender imitando a los demás, desarrollar técnicas de socialización, y mucho más.

Sin duda, el apoyo que pueden recibir de otras personas que están viviendo lo mismo, les anima a seguir adelante. Además, estas sesiones también les permiten a los pacientes a no ver un problema, sino a superarse.

Estas psicoterapias grupales podrán ser de gran utilidad para las personas que padecen dolor crónico. Además, podrá ayudar a que su calidad de vida mejor de manera significativa, pudiendo sentirse mejor tanto física como psicológicamente. Este tipo de sesiones se abordan mediante un enfoque transpersonal y existencial, con la intención de que se adapte lo mejor posible a las necesidades de cada persona, pudiéndolos combinar con los recursos psicoterapéuticos que le resultan más útiles en cada caso.

Asimismo, les facilita y les da la oportunidad de relacionarse con otras personas, interactuar y compartir experiencias. Todo esto, en conjunto con la terapia de autohipnosis, o entrenamiento autógeno, le dará a la persona afectada una nueva oportunidad para encontrarse a sí misma, motivarse, y olvidarse del dolor, aunque sea por unos momentos.

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El enfoque transpersonal en la psicoterapia grupal del dolor crónico

El enfoque transpersonal amplía la mirada tradicional de la psicología al incluir la dimensión espiritual y de sentido de la existencia. En el contexto del dolor crónico, esta perspectiva ayuda a las personas a trascender la identificación exclusiva con el sufrimiento físico y emocional, invitándolas a conectar con aspectos más profundos de su ser que no están definidos por el dolor.

En las sesiones grupales se fomenta la exploración de la propia consciencia, la aceptación y la búsqueda de significado más allá de la limitación corporal. Esto no implica negar el dolor, sino acompañarlo desde una posición de mayor amplitud interior. Muchos participantes refieren que esta visión les permite reducir la lucha constante contra el síntoma y abrirse a una vivencia más compasiva hacia sí mismos y hacia los demás.

Beneficios específicos de compartir el dolor en un contexto grupal

El hecho de encontrarse con otras personas que viven experiencias similares genera un potente efecto de normalización. El aislamiento que suele acompañar al dolor crónico se ve aliviado al comprobar que no se está solo en esta realidad. Escuchar las historias de los demás ayuda a reducir sentimientos de culpa o de incomprensión que a menudo agravan el malestar.

Además, el grupo se convierte en un espacio seguro donde se pueden expresar emociones que en otros entornos resultan difíciles de verbalizar. La risa compartida, las lágrimas y los momentos de silencio respetuoso fortalecen el vínculo y favorecen la catarsis emocional. Con el tiempo, muchos participantes desarrollan mayor tolerancia al malestar y mejoran su capacidad para gestionar las fluctuaciones del dolor.

El aprendizaje vicario también juega un papel importante: observar cómo otros aplican técnicas de regulación o cambian su relación con el dolor inspira y genera esperanza realista.

Integración del entrenamiento autógeno y la autohipnosis en el trabajo grupal

El entrenamiento autógeno de Schultz se integra con naturalidad en las sesiones grupales transpersonales. Las prácticas guiadas de relajación, centradas en sensaciones de peso, calor, frescor o respiración, permiten a los participantes regular su sistema nervioso autónomo de forma progresiva.

Cuando se realiza en grupo, el efecto de la sugestión se potencia. La voz del terapeuta y la presencia silenciosa de los demás crean un campo de contención que facilita la inmersión en el ejercicio. Posteriormente, se dedica tiempo a compartir las sensaciones vividas, lo que ayuda a ajustar las imágenes mentales a las necesidades individuales de cada persona.

La autohipnosis complementa estas prácticas al ofrecer una herramienta que la persona puede utilizar de forma autónoma en su día a día. Aprender a generar estados de relajación profunda contribuye a interrumpir el círculo de tensión-dolor-tensión que mantiene y amplifica el malestar crónico.

Cuando el dolor se cruza con la tristeza o la ansiedad

Es frecuente que el dolor crónico coexista con estados de ánimo bajos o ansiedad elevada. En el marco grupal transpersonal se abordan estas emociones sin separarlas del dolor físico, entendiendo que forman parte de una misma experiencia vital.

El grupo ofrece un espacio donde se puede hablar abiertamente de la tristeza, el miedo o la frustración sin temor al juicio. La práctica de la presencia compasiva y la exploración del sentido personal ayudan a muchos participantes a recuperar una sensación de agencia y de conexión con la vida, incluso cuando el dolor persiste.

Si sientes que el dolor crónico está afectando gravemente tu estado de ánimo o tu deseo de vivir, es importante que busques ayuda profesional especializada. Un psicólogo o psiquiatra puede acompañarte de forma individualizada junto con el trabajo grupal.

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
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  • Morone, N. E., & Greco, C. M. (2007). Mind-body interventions for chronic pain in older adults. Pain Medicine, 8(4), 359–375. https://doi.org/10.1111/j.1526-4637.2007.00312.x
  • Seligman, M. E. P., & Csikszentmihalyi, M. (2000). Positive psychology: An introduction. American Psychologist, 55(1), 5–14. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.5

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  1. Muy buen aporte. Me lo guardo en favoritos para probar si algún día tengo más de un paciente con dolor crónico.

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