
Como ayudar a alguien que tiene depresión

En pleno XXI la depresión continúa siendo esa sombra gris que sólo somos capaces de comprender del todo si nos ha acompañado alguna vez. Este artículo tiene objetivo qué si conoces a alguien que la está sufriendo, puedas ayudarle mejor.
La depresión paraliza, y no sólo a la persona que la padece, si no también al entorno que no sabe que hacer. La frustración e impotencia que sentimos con ese “no sé que hacer”, a menudo y sin pretenderlo, se la colocamos a la persona enferma haciéndole responsable de no ser capaz de revertir la situación en la que se encuentra.
Voy a exponer algunos de los puntos que como psicólogo me encuentro con más frecuencia en consulta cuando trabajo con personas con depresión y sus allegados.
1.Culpar por no hacer
Imagina que estas atrapad/a en arenas movedizas e intentas decirle a tus músculos que reaccionen y se muevan para salir, pero estos nos responden.
Esta podría ser una buena metáfora de lo que le ocurre a una persona con depresión, en su fuero interno quiere cambiar la situación y dejar de sentirse como se siente, pero no puede, la “maquina” que llevamos dentro encargada de insuflar energía, ilusión y motivación se encuentra averiada cuando sufrimos depresión.
Dos síntomas característicos son la apatía y la anhedonia, responsables de la inacción de la persona que sufre depresión.
Por tanto, los cambios o acciones que debemos pedirle a una persona con depresión son mínimos, y varían en función del nivel de gravedad de la misma. A veces debemos comenzar por lo más básico y ocuparnos de necesidades básicas del autocuidado como son la higiente, la alimentación, el sueño, étc.
2.No buscar grandes soluciones
Las personas que tienen depresión sienten que se repiten mucho y esta es una de las principales razones por la que dejan de expresar lo que sienten y progresivamente se van aislando, lo cual empeora notoriamente el trastorno.
Un cerebro deprimido, además de apagado, es un cerebro en bucle, que piensa y piensa las mismas cosas una y otra vez. Uno de los errores que solemos cometer es tratar de dar respuestas a la persona que sufre depresión cada vez que nos cuenta sus pensamientos.
Al principio lo solemos hacer pensando que estamos ayudando, después, cansados de que nada cambie, dejamos de estar receptivos y de escuchar.
Salir de una depresión es como construir un castillo de naipes, debemos ir recuperando la sensación de control, autonomía y satisfacción para poder llegar a la cúspide.
3.Ayudar no es resolver
Como psicoterapeuta esta es una de las cuestiones que más tengo que trabajar con las familias y el entorno.
Ayudar no es resolver los problemas ni dar soluciones. Ayudar es escuchar, acompañar, distraer y proporcionar buenos momentos. De lo contrario, nos agotaremos, nos rendiremos y acaremos culpando a la persona de no mejorar.
4.Olvidarnos de la persona
En ocasiones cuando llevamos mucho tiempo al lado con alguien que sufre depresión, comenzamos a ver solo el trastorno y dejamos de ver a la persona. Le dejamos de preguntar por otras cuestiones de su vida o de tratarla como a una persona normal.
Es importante comentar que una de las formas de salir de la depresión es conseguir que la persona vaya recuperando la sensación de ser como ha sido siempre y que puedan volver a reconectar consigo misma.
Inclusoun exceso de compasión puede ser perjudicial. Debemos tratar a la persona como le hemos tratado siempre, adaptándonos a sus circunstancias actuales, ya que sino le estamos confirmando su creencia.
5.Sentir en vez de pensar
Como comentaba anteriormente, nuestra labor como cuidadores no es resolver. Cuando buscamos soluciones estamos pensando, sin embargo, lo mejor que le puede suceder a la persona que padece depresión es tener un buen momento, reírse y sobre todo, recuperar la sensación de que su compañía es agradable para los demás y que aunque tenga depresión también puede aportar cosas buenas.
6.Tener paciencia
La depresión a veces es como una curva, la persona ha perdido algo, y necesita tocar antes de poder volver a la normalidad. Debemos dar tiempo. Tenemos derecho a rendirnos y a renunciar a la vida durante un tiempo.
Espero que este artículo te haya ayudado y no te haya hecho sentir culpable. No son asuntos sencillos y duele mucho ver a alguien que queremos así.
Si tuviera que decir cual es la pauta más importante para ayudar a alguien que tiene depresión, sería que nosotros como cuidadores gestionemos nuestra propia impotencia.
Alejandro Vera – Experto en psicología y nutrición
La importancia de cuidar también al cuidador
Cuando acompañamos a alguien que atraviesa una depresión, es fácil centrarnos exclusivamente en su malestar y olvidar que nosotros también necesitamos recargar energías. La impotencia, el cansancio emocional y la preocupación constante pueden acabar pasando factura. Gestionar nuestras propias emociones no es un acto de egoísmo, sino una forma inteligente de sostener la ayuda a largo plazo.
Permitirnos sentir frustración, tristeza o rabia sin juzgarnos es fundamental. Hablar con otras personas de confianza, mantener rutinas personales básicas o dedicar tiempo a actividades que nos devuelvan algo de vitalidad ayuda a evitar el agotamiento. Recordemos que no podemos acompañar desde el vacío emocional.
Pequeños gestos que sí marcan la diferencia
En lugar de grandes intervenciones, son las acciones sencillas y repetidas las que suelen generar más impacto. Proponer una breve salida a la luz del día, preparar juntos una comida sencilla, enviar un mensaje sin presión o simplemente sentarse al lado sin necesidad de hablar pueden ser formas muy valiosas de acompañamiento.
Estos gestos ayudan a romper el aislamiento y transmiten un mensaje claro: “estoy aquí, no tienes que enfrentarte a esto completamente solo”. Lo importante es adaptar la propuesta al estado actual de la persona y no insistir si en ese momento no tiene fuerzas para aceptarla.
Cuándo y cómo animar a buscar ayuda profesional
Hay momentos en los que el apoyo del entorno, por muy cariñoso y paciente que sea, no es suficiente. Si la persona lleva semanas con un profundo desánimo, apenas se levanta de la cama, ha perdido interés en todo lo que antes le importaba o expresa ideas de no querer seguir viviendo, es conveniente animarla con delicadeza a consultar con un profesional.
Podemos ofrecer acompañarla a la primera cita o ayudar a buscar información sobre opciones terapéuticas. Recordemos que pedir ayuda especializada no es un fracaso ni del enfermo ni de la familia, sino un paso responsable y valiente. Si en algún momento la persona manifiesta pensamientos de suicidio, es esencial buscar atención profesional inmediata.
Recuperar poco a poco la normalidad compartida
A medida que la depresión va remitiendo, es importante ir devolviendo gradualmente las dinámicas habituales de la relación. Volver a hacer planes sencillos, bromear con naturalidad o retomar actividades que antes compartíais ayuda a la persona a reconstruir su identidad más allá del trastorno.
Evitar tratarla permanentemente como “frágil” o “enferma” facilita que recupere la sensación de competencia y pertenencia. Este proceso debe ser progresivo y respetuoso con sus ritmos, celebrando cada pequeño avance sin generar presión por “volver a ser como antes” de forma inmediata.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
- Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
- Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8.ª ed.). Elsevier.
- Beck, A. T., & Alford, B. A. (2009). Depression: Causes and treatment (2nd ed.). University of Pennsylvania Press.
- Kuyken, W., et al. (2010). How does mindfulness-based cognitive therapy work? Behaviour Research and Therapy, 48(11), 1105–1112. https://doi.org/10.1016/j.brat.2010.08.003
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