Esquizofrenia y presión social (1ª parte)

Paciente con esquizofrenia de Laing

Paciente con esquizofrenia de Laing

El psiquiatra escoces Ronald D. Laing, es uno de los pioneros en tratar la esquizofrenia y pionero a su vez en iniciar el movimiento de antipsiquiatría. En su obra “Esquizofrenia y presión social” el polémico psiquiatra relata su experiencia profesional con pacientes diagnosticados de esquizofrenia. No duda en realizar una crítica argumentada tanto a familiares como a profesionales que están en el entorno del “enfermo”.

Toda la crítica de Laing fue puesta en práctica, con la creación del edificio Kingsley Hall en el East End de Londres, edificado hace más de sesenta años, que tiene tres pisos de altura y capacidad para alojar cómodamente a 13 personas. El edificio se había utilizado como centro comunitario para reuniones de varias clases y como centro de asistencia social. También como lugar de culto. Mahatma Gandhi se alojó en Kingsley Hall cuando visitó Londres en 1931.

“Los miembros fundadores esperan realizar en la comunidad su idea original de que las almas perdidas podían curarse volviéndose locas entre personas que ven la locura como una oportunidad de morir y renacer.”  dijo Laing en The politics of experience

El concepto de esquizofrenia es una especie de camisa de fuerza conceptual que restringe gravemente las posibilidades tanto de psiquiatras como de pacientes. Quitando esta camisa de fuerza podemos ver lo que pasa. Toda nuestra sociedad presente puede ser una cautividad que el hombre en cierta forma se ha impuesto a sí mismo. Pero las observaciones en las que se han apoyado los psiquiatras y psicólogos para construir la imagen prevalente de la esquizofrenia han sido llevadas a cabo, casi enteramente, con seres humanos en una cautividad doble o incluso triple.”

Edificio Kingsley Hall en Londres
Edificio Kingsley Hall en Londres

Este proyecto de Kingsley Hall, fue propuesto tras su experiencia con pacientes que habían pasado por diversas clínicas mentales. En las experiencias con sus pacientes pudo observar que se repetía una estructura similar en lo que habían vivido en estos centros. En la siguiente historia Laing relata la experiencia de uno de sus pacientes:

Historia de un diagnóstico de esquizofrenia a un paciente de Ronald D. Laing

A continuación daré una versión esquemática de una historia real. Matthew de 23 años, pertenece a una devota familia cristiana. Cuando tenía 12 años murió su padre; desde los 13 años durmió en la misma cama que su madre, a instancias de ella, porque tenía miedo de dormir sola. Conoce a una mujer de su misma edad que le gusta y a la que una tarde besa. Aquella noche le atacan “vampiros” mientras duerme. Cuando las pesadillas continúan su madre le lleva a un médico de medicina general que le dice que su hijo muestra los primeros signos de “enfermedad mental” y sugiere que le ingrese en una clínica antes de que su “enfermedad” llegue más lejos.

Entra interno en una clínica mental. Dice a su psiquiatra al día siguiente: – Ayúdeme, por favor, usted es un mensajero de Dios. Usted decidirá mi destino: si voy a ir al infierno o al cielo. ¿Tengo poder para influenciarle? Sí confieso que me he masturbado ¿me ganaré el favor de Dios o lo menoscabaré?

El psiquiatra piensa que Matthew está siendo “grandioso” y “sobre-ideacional”, y por lo tanto le diagnostica como “esquizofrénico-paranoico”. La “grandiosidad” y la “sobre-ideación” son “síntomas” de “esquizofrenia paranoica”. El personal cree que la “enfermedad” se debe principalmente a un defecto constitucional bioquímico heredado. Creen que la “enfermedad” aparece ahora porque la excitación sexual acentúo su estado delicado.

No implican los sentimientos y el comportamiento de su madre hacia él, ni los suyos hacia ella como pertinentes para la comprensión de su “enfermedad”. Ven a la madre “nerviosa” acerca de la salud de su hijo, pero descartan esta observación como irrelevante. Además, ¿cómo pueden culparla por el interés que muestra, especialmente cuando su marido ha muerto de enfermedad? La clínica es un buen sitio para Matthew: tendrá ocasión de descansar porque las reglas prohíben todo contacto sexual.

El psiquiatra le trata con una droga tranquilizante común que se cree que tiene una acción “anti-esquizofrénica”. A medida que se le aumente progresivamente la dosis desarrolla un nuevo “síntoma”: dice que le están “envenenando”. Al mismo tiempo tienen lugar los efectos secundarios comunes a esta droga: sequedad de boca, congestión nasal, visión borrosa, estreñimiento, modorra, rigidez de los músculos de la boca y vahídos ocasionales. El personal se da cuenta de que la droga es la responsable de estos efectos. Ya que el médico le ha diagnosticado de “esquizofrénico-paranoico”, consideran su creencia de que le están envenenando como una “progresión de su enfermedad” que tiene lugar a pesar de la eficacia de la droga.

El médico aumenta la dosis de la droga. Matthew ahora da muestras de los efectos de una dosis alta: temblor en ambas manos, rigidez de máscara de los músculos faciales, postura cargada de espaldas y pasos cortos y rápidos cuando camina. A una asistente de la sala le revela que ha telefoneado al departamento de sanidad municipal para quejarse de que la clínica envenena a sus pacientes, y que lo ha hecho para proteger a los demás. Dice con frecuencia que tiene miedo. El personal ahora cree que “el proceso de su enfermedad” está empeorando.

El médico añade una segunda droga tranquilizante administrada en inyección. Matthew desarrolla una erupción en gran parte de su cuerpo. Dice que los médicos están en “alianza con el demonio” para disponer que arda en el infierno por sus pecados y que “preferiría morirse antes que sufrir la condenación eterna”.

El personal considera que se está “deteriorando” rápidamente a pesar del mejor “tratamiento” moderno. Consideran su “enfermedad” “insensible” a la droga. El médico ordena Shocks electroconvulsivos. Los “pacientes” experimentan a menudo esta terapéutica como un ataque y siempre sufren alguna pérdida de memoria después. El médico lo sabe pero desea ayudar a Matthew antes de que sea demasiado tarde.

El personal no ve su comportamiento como una consecuencia de la experiencia que él tiene del comportamiento de ellos con él.

En Esquizofrenia y presión social (2ª parte) se muestra el esquema realizado por Laing, donde infiere la experiencia que Matthew tiene de su situación, e interpreta su comportamiento como un intento de hacer frente al comportamiento de ellos.

Bibliografía:

Laing, R. D., & Schatzman, M. (1978). Esquizofrenia y presión social. I. Vericat (Ed.). Tusquets.

Sobre Rafa Aragón 276 Artículos
Autor/Redactor del blog Psiqueviva. Psicólogo y sexólogo con número de colegiado: AO09281. Ilusionado por transmitir conocimientos sobre psicología, así como de promover hábitos saludables a través de las ciencias de la salud en general. Colaborador articulista en páginas como E- ciencia, La mente es maravillosa y marketing4ecommerce.

4 Comentarios

  1. Muy buen extracto, me gusto mucho. Hay que reflexionar sobre las prácticas en salud mental. No caer en la negación, pero tampoco en la insensibilidad.

  2. Excelente, los psiquiatras y su propensión al control, hace años tuve una experiencia similar, terminé ammarrado a una cama “por mi propio bien”, o así le decían a la forma de control…

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