Las funciones de la ira

Las principales funciones de la ira están relacionadas con la auto-protección, la regulación interna y la comunicación social.

La auto-protección hace referencia tanto a la protección y defensa de la integridad propia, como a la protección de la descendencia y los bienes o posesiones. En el ser humano, también hace referencia a la protección de las creencias, los juicios y los valores.

Ira

Respecto a las funciones de regulación interna y de comunicación social, la emoción de ira puede ser considerada como un elemento básico de la vida afectiva, como algo imprescindible para entender la supervivencia humana. Así pues, desde un punto de vista fisiológico, la ira prepara al organismo para iniciar y mantener intensos niveles de activación focalizada y dirigida a una meta u objetivo. Y, desde un punto de vista psicológico, la ira se relaciona con la auto-protección, así como con las tendencias de acción y con la aparición de eventuales formas de conducta de agresión.

De esta forma, se puede decir que, por un lado la ira es la emoción potencialmente más peligrosa, puesto que su propósito funcional es el de «destruir» las posibles barreras del ambiente (Plutchik, 1980); sin embargo, por otro lado, se puede decir que la ira resulta altamente beneficiosa, puesto que energetiza los intentos de recuperar el control perdido sobre el ambiente. Desde una perspectiva evolutiva, la ira moviliza la energía hacia la auto-protección, una defensa caracterizada por el vigor, la fuerza y la resistencia.

En cuanto a la forma de afrontar esta emoción, es de gran relevancia la apropiada canalización de la misma, ya que, de no ser así, puede acarrear serias consecuencias para la salud y el bienestar del individuo, especialmente sobre la salud cardiovascular (Novaco, 1985). Se han señalado tres formas de afrontar la ira (Johnson, 1990): suspensión (no expresar nunca), expresión (expresar habitualmente) y control (decidir si se expresa o no), siendo esta última la más adaptativa.

Fuente:

Capri, A., Guerrero, C. y Palmero, F. (2008). Emociones básicas. En F. Palmero y F. Martínez-Sánchez (Eds.), Motivación y Emoción (pp. 233-274). Madrid: McGraw-Hill.

Sobre Mario Cabrejas 25 Artículos
Psicólogo Sanitario, Nº Colegiado MU03102. Actualmente curso un Máster en Psicología del Trabajo. Tengo experiencia en selección de personal y mediación en conflictos laborales. Durante 4 años he realizado tareas de Asistente de Investigación y Docencia en el Departamento de Psicología Básica de la Universidad de Murcia. Estoy formado en Psicología Jurídica y he colaborado con la Unidad de Psicología y Psiquiatría Forense perteneciente al Servicio Externo de Ciencias y Técnicas Forenses de la Universidad de Murcia.

1 Comentario

  1. ¿Podrías elaborar más en cual sea la apropiada canalización?

    Suponiendo que utilizáramos “control” de la ira, ¿Qué hacer cuando decidimos que no ‘deberíamos’ expresarla pero no podemos dejar de sentirla? ¿Cómo se canalizaría entonces?

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