Trastornos del inicio y del mantenimiento del sueño: INSOMNIO.

Se conoce que el insomnio es una situación o problema clínico que afecta aproximadamente a un 25% de la población de manera ocasional y a un 9% de manera regular. Definimos al insomnio como la dificultad para conciliar el sueño, sueño interrumpido, despertar precoz, sueño no reparador o una combinación de varias. La ausencia completa de sueño, es bastante difícil de encontrar y se corresponde con casos aislados en el contexto de síndromes neurológicos muy graves.

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Por lo general, se define al insomnio en cuanto a la necesidad de sueño de una persona determinada, ya que ésta es bastante variable. Es por ésto que, erróneamente, algunos cortos durmientes han buscado asistencia médica porque, aun sintiéndose bien, piensan que deberían dormir más.

Irónicamente a lo que se cree, una de las causas principales de insomnio parece ser la ingesta de medicación para dormir. Por tanto, es importante aclarar que el insomnio es un síntoma. Si el insomnio se produce por dolores o malestares físicos, se deben paliar dichos dolores. Si está producido por problemas personales o trastornos psicológicos, hay que ocuparse previamente de dichos problemas. Los pacientes a los que se les proporciona medicación para dormir, pueden llegar a desarrollar una grave tolerancia a los fármacos y sufrir síntomas de rebote. Esto quiere decir que, el fármaco pierde su eficacia, lo que lleva al paciente a consumir una dosis mayor. Cuando el paciente intenta dormir sin la medicación de costumbre o toma una dosis menor, se puede llegar a producir un efecto de abstinencia: una grave alteración del sueño. Por tanto, el paciente cree que el insomnio es peor que antes y llega a tomar más medicación para aliviarlo. Es lo que se conoce como insomnio por dependencia de fármacos.

Habitualmente, las mujeres, los ancianos y los pacientes con ciertos tipos de psicopatología (sobre todo trastornos de ansiedad y trastornos afectivos) presentan una mayor prevalencia del sueño.

Se han distinguido tradicionalmente dos formas básicas de insomnio: los sintomáticos o secundarios y los primarios.

Los insomnios sintomáticos (por ser un síntoma de condiciones naturales o clínicas como hemos mencionado antes) suelen producirse por varios motivos, pudiendo ser situaciones psicofisiológicas asociadas a factores ambientales como el exceso de ruido o temperatura inadecuada; hábitos nocivos, como la ingesta de estimulantes, el abuso de tabaco y otras drogas; problemas médicos como la abstinencia de alcohol, trastornos del aparato respiratorio, dolencias neurológicas, respiratorias o circulatorias, y trastornos mentales.

En función de la duración del propio insomnio se distingue, además, entre el insomnio transitorio, que suele durar unas cuantas noches, el insomnio de corta duración, que dura menos de tres semanas, y el insomnio de larga duración o crónico, de más de tres semanas. De todos estos, el que más relevancia tiene, es, evidentemente el insomnio de larga duración, ya que posee un significado clínico, y en más de la tercera parte de los casos, es consecuencia de algún tipo  patología psíquica.

Así, podemos distinguir también entre un insomnio de conciliación, insomnio predormicial o insomnio del primer período, que se caracteriza por la gran dificultad para conciliar el sueño, es decir, para quedarse dormido y que puede llegar a abarcar toda la noche y dar lugar al insomnio completo. Es característico de pacientes ansiosos, anoréxicos o hipomaníacos.

El insomnio intercalado (medio o de mantenimiento), se caracteriza por la capacidad de conciliar el sueño para luego ser interrumpido y despertarse hacia las dos o las tres de la madrugada. Es típico de los trastornos de pánico o crisis de ansiedad o de los trastornos por estrés postraumático.

Por último, dentro de los tipos de insomnios secundarios, tenemos el insomnio terminal, que sucede al final de la noche o también llamado despertar precoz. Se caracteriza porque los pacientes se despiertan muy temprano, por lo que también se le conoce como insomnio postdormicial o del segundo período. Se ha observado comúnmente en pacientes con depresión mayor.

En segundo lugar, tenemos los insomnios primarios que se definen como la incapacidad crónica para conseguir una cantidad de sueño suficiente y una calidad adecuada que permita un descanso reparador y un funcionamiento diurno eficaz, sin que se llegue a detectar una patología orgánica o psicológica que pueda justificarlo. Este tipo no supera el 15 ó 20% de los casos totales de insomnio.

Normalmente se puede describir este insomnio como algo que se inicia a partir de una situación estresante, desarrollándose posteriormente unos mecanismos de mantenimiento del problema en forma de “círculo vicioso” en los que también participan prácticas médicas inadecuadas, como el exceso de prescripción y consumo de hipnóticos, como hemos mencionado previamente. Otros factores que condicionan la cronicidad del insomnio primario son, la ansiedad de la expectación, las alteraciones psicosomáticas derivadas de la deprivación total del sueño o la presencia de rasgos obsesivos en la personalidad.

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Bibliografía: Mesa Gil, P. J. y Rodríguez Testal, J. F. (2007). Manual de Psicopatología general. Madrid: Ediciones Pirámide. 2007.

Carlson, N. R. (2006). Fisiología de la conducta (8ª edición). Madrid: Pearson. 2006.

Sobre Joana 14 Artículos
Estudiante de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y con la esperanza de llegar a Neuropsicóloga. Colaboradora en Psiqueviva.

1 comentario

  1. Una de las principales causas del insomnio son las geopatías.

    La mayoría de la gente desconoce los graves problemas de salud que podemos sufrir como consecuencia de dormir sobre un lugar afectado por estas geopatías.

    Es importante saber ‘qué hay bajo nuestras casas’ y evitar las zonas afectadas por corrientes de agua, cavidades, redes telúricas, etc…

    Hay mucha información al respecto en el blog: lamartinablanca.blogspot.com

    Si alguien tiene alguna duda le contestaré con mucho gusto.

    Saludos

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