Las funciones de la alegría

Por lo que respecta a las funciones de la alegría, a pesar de que algunos autores (Frijda, 1986) llegan a proponer que son difusas, dudando de la existencia de una función específica, en diversos estudios se ha podido contrastar que sí que se puede hablar de funciones concretas. Éstas parecen estar relacionadas con el bienestar general, repercutiendo de forma positiva en las dimensiones cognitiva, fisiológica y conductual. Cabe recordar en este momento las funciones que se han atribuido a la alegría desde las orientaciones psicoanalíticas, enfatizando que esta emoción, junto con las manifestaciones expresivas que la acompañan, se encontraría relacionada con la liberación de la tensión que se ha acumulado en el organismo. Igualmente, Bergson (1911), en su clásico trabajo sobre la risa, propone que la alegría consiste en favorecer la relación interpersonal, influyendo sobre los demás, favoreciendo la diversión, permitiendo mostrar el afecto o la estima que se siente por alguien, y suavizando las eventuales tensiones que con frecuencia se generan en el ambiente interpersonal. Por otra parte, la alegría posee también la función de incrementar considerablemente los umbrales para la elicitación de la conducta de agresión. Ahora bien, esta función tiene que ser matizada, ya que es cierto que reduce la posibilidad de respuesta de agresión en quien siente alegría y manifiesta la sonrisa o la risa, pero no necesariamente en quien puede ser objeto de esas expresiones, ya que, en contrapartida, en este último individuo, la manifestación de la risa por parte de la otra persona puede disminuir los umbrales para llevar a cabo la conducta de agresión. Además, desde un punto de vista estrictamente fisiológico, también se ha podido observar que la alegría produce importantes modificaciones en el balance hormonal del organismo, particularmente en el sentido de disminuir los niveles de cortisol, de epinefrina y de la hormona del crecimiento. Es decir, en el plano endocrino la alegría produce efectos opuestos a los que se aprecian en las situaciones de estrés.

Fuente:

Capri, A., Guerrero, C. y Palmero, F. (2008). Emociones básicas. En F. Palmero y F. Martínez-Sánchez (Eds.), Motivación y Emoción (pp. 233-274). Madrid: McGraw-Hill.

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Sobre Mario Cabrejas 25 Artículos
Psicólogo Sanitario, Nº Colegiado MU03102. Actualmente curso un Máster en Psicología del Trabajo. Tengo experiencia en selección de personal y mediación en conflictos laborales. Durante 4 años he realizado tareas de Asistente de Investigación y Docencia en el Departamento de Psicología Básica de la Universidad de Murcia. Estoy formado en Psicología Jurídica y he colaborado con la Unidad de Psicología y Psiquiatría Forense perteneciente al Servicio Externo de Ciencias y Técnicas Forenses de la Universidad de Murcia.

1 Comentario

  1. ” … pero no necesariamente en quien puede ser objeto de esas expresiones, ya que, en contrapartida, en este último individuo, la manifestación de la risa por parte de la otra persona puede disminuir los umbrales para llevar a cabo la conducta de agresión.”

    Concuerdo con esto. Esta el caso de las burlas hirientes.

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