De camino a un mundo sin depresión

Persona sentada con depresión

Hoy en día, la depresión es un trastorno tan frecuente que todos lo conocemos en mayor o menor medida. En el mundo que habitamos hay más de 350 millones de personas que lo padecen. Sin embargo, a causa de la estigmatización que existe con respecto al mismo, muchos de los afectados no buscan tratamiento.

El primer paso para hacer que esto cambie y que los afectados pidan ayuda a profesionales en el área es hacer que sean conscientes de que, aunque no lo creamos, la depresión es un trastorno como cualquier otro. Constituye una terrible amenaza que puede llegar a consumir nuestros cuerpos y nuestras mentes.

La depresión es un continuo en el que todos nos situamos, y que consideramos —o no— un problema dependiendo de la intensidad y la frecuencia con la que se presenta en nuestras vidas cotidianas. Cuando esta intensidad y frecuencia aumentan considerablemente, pasa de ser mera tristeza a tratarse de un Trastorno del Estado de Ánimo —TEA—. Para identificar este tipo de trastornos hay que atender a los síntomas que provoca.

Síntomas de los Trastornos Depresivos

Para distinguir un episodio depresivo de un momento de tristeza ocasional, se deben tener en cuenta los síntomas presentados a continuación:

Manifestaciones anímicas

Tristeza constante, abatimiento, infelicidad, o vacío emocional (ausencia de cualquier tipo de sentimiento).

 Manifestaciones conductuales

Apatía, indiferencia, anhedonia (ausencia de ganas de experimentar placer alguno), aspecto descuidado o desaliñado, escasa activación motriz, entonación plana, elevada latencia de respuesta, caracterizada por la numerosa utilización de monosílabos y frases cortas…

Manifestaciones cognitivas

Pensamientos que giran en torno a un punto de vista negativo sobre sí mismo, sobre su entorno y sobre su futuro (lo que se denomina Triada Cognitiva de Beck). Esto favorece el estado de ánimo y la percepción de sentimientos de inutilidad, incapacidad o incompetencia.

 Manifestaciones somáticas

En algunas ocasiones insomnio y en otras hipersomnia, fatiga, cansancio, pérdida de apetito, molestias corporales difusas (como dolores o mareos), disminución del apetito sexual…

Manifestaciones interpersonales

Deterioro de las relaciones sociales y el interés por estar con otros, reducción o abandono de las actividades sociales…

Como se ha mencionado con anterioridad, en los últimos años la depresión se ha convertido en uno de los trastornos más frecuentes e incapacitantes para la población por varias razones o causas: las nuevas sociedades modernas nos obligan a exponernos a un mayor estrés (laboral, familiar, a causa del ajetreo de las ciudades…), y estamos expuestos a mayores presiones sociales (cánones de belleza, expectativas académicas…), entre muchas otras causas. Por ello, debemos dar la espalda a todos esos estímulos negativos a los que estamos expuestos, y combatir el oscurecimiento de nuestra alma con rutinas que harán del mundo que nos rodea un lugar mejor, y alejará las malas vibraciones de nosotros.

Persona con depresión

¿Cómo combatir un episodio depresivo?

  • Evitar el estrés a largo plazo. El estrés en una reacción corporal natural que se produce cuando estamos alerta, o agobiados. Es un estado beneficioso en pequeñas cantidades, pero si no se contrarresta con momentos de mayor relajación, puede resultar catastrófico. Es bueno evitarlo porque, además, está relacionado con muchas otras enfermedades y con la aceleración del envejecimiento celular.
  • Realizar actividades físicas. Aquello de “hacer ejercicio despeja la mente” es aplicable en este caso. El ejercicio provoca en nuestro cerebro la segregación de endorfinas, que nos permite mantenernos en un estado de bienestar natural. Además, nos ayudará a mantenernos en forma y saludables.
  • Realizar actividades que nos gusten. Dejar de hacer aquellas pequeñas cosas que más nos satisfacen, como salir con los amigos, ver películas, leer, hacer senderismo o nadar, entre muchas otras cosas, hacen que nuestro organismo se vea mayormente expuesto a la depresión.
  • Cuidar las relaciones de amistad y familiares. El cariño de los nuestros es la mejor medicina contra la tristeza, el abatimiento y la infelicidad. Cuando estamos con los demás, nos sentimos más activos, reímos más, y compartimos sentimientos, algo que ayudará positivamente a nuestra salud mental.
  • Estar en contacto con la naturaleza hará que nos sintamos más llenos de vida. Los espacios libres de ruidos y contaminación despejarán nuestra mente y nos protegerán del estrés causante de efectos negativos.
  • Mantener los horarios y los hábitos alimenticios, ya que dormir bien y realizar todas las comidas necesarias al día mantendrá el orden en nuestro organismo y, por tanto, no descolocará nuestra mente.
  • Darse cuenta de que todo en esta vida tiene solución, y sacar al menos algo positivo de todos los problemas que puedan llegar a ocurrir. Es habitual sentir en ocasiones que absolutamente todo va mal, pero piensa que, en ese caso, a partir de ahora la situación sólo puede ir a mejor.
  • Encontrar el sentido de la vida. Debes estudiar o trabajar en lo realmente te gusta, juntarte con las personas que realmente te llenan, y aportarle a este mundo aquello que solo tú puedes aportar. Todos nosotros tenemos vida en nuestro interior que desea ser compartida.

Ya sea por la prevención de la aparición de un episodio depresivo o por la lucha activa contra el mismo, mantener los consejos presentados en mente ayudará al mejor mantenimiento de una conciencia más positiva. Por el contrario, si ya es demasiado tarde para ello y la persona en cuestión se cree incapaz de cumplir los anteriores pasos, será mucho mejor que contacte con un psicólogo especialista en este ámbito lo antes posible.

Sobre Cristina Morgado 2 Artículos
Estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, actualmente especializándome en la rama Clínica. Escritora de relatos e historias, y entusiasta con la idea de aprender y compartir conocimiento. Colaboradora en Psiqueviva.

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