Conceptos del psicoanálisis que seguimos utilizando

Por Mateo · Fundador y editorActualizado el 16 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Con referencias científicas
Psicoanálisis

El psicoanálisis es una teoría que considera que la historia del individuo, en especial la de sus primeros años, es indispensable para entender su funcionamiento adulto. Para Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, son precisamente los primeros conflictos los que determinan gran parte del funcionamiento adulto.

Esta teoría, supone una ruptura con la línea dominante, pues se considera que para lograr la interpretación de los actos es necesario considerar ciertos mecanismos inconscientes. Para Sigmund Freud no representa una búsqueda científica imparcial, más bien se trata de un acto terapéutico que tiene como fin modificar el comportamiento.

Luego agrego que la extensión y elaboración de la teoría hace que el psicoanálisis sea, además de una técnica terapéutica y de una teoría auxiliar de la patología, una teoría del psiquismo humano. El carácter general de la teoría lo reafirmó cuando insistió en la identidad de los contenidos psíquicos de los individuos neuróticos y sanos: los primeros fracasan donde los segundos consiguen resolver los conflictos.

Algunos  conceptos del psicoanálisis que se usan sin saberlo

No cabe duda que Freud ha sido uno de los pensadores más polémicos de la historia moderna, formado como neurólogo esta austriaco exploró la sexualidad infantil además centrar parte de sus teorías acerca de la mente humana en la interpretación de los sueños. Hoy en día, prevalece su legado en palabras y expresiones cotidianas instaladas en la sociedad, entre ellos:

Sigmund Freud

Ello, yo y superyó

Estos tres términos pertenecientes a los últimos trabajos de Freud categorizan en tres partes a la mente humana: el “ello” es la parte más impulsiva encargada de facilitar los requerimientos elementales guiándose por el principio del placer en búsqueda de la gratificación inmediata; mientras que el “ego” actúa de guardián con la realidad como condicionante para frenar al “ello”; y el “superyó” surge a partir de los cinco años de edad y hace referencia a la moral.

Complejo de Edipo

Con esta frase, Freud busca hacer referencia al conjunto de sentimientos ambivalentes –donde se incluyen algunos de carácter sexual- entre hijos, padres y hermanos. La selección de esta expresión se deriva de la mitología griega, pues la historia de Edipo cuenta que asesinó a su padre y sin saberlo se casó con su madre.

Consciente, preconsciente e inconsciente

La mente está dividida en tres niveles: el consciente, donde se incluye todo de lo que la persona se da cuenta; el preconsciente, representado por la memoria ordinaria a la que se acude para rescatar información; y el inconsciente, encargado de almacenar pensamientos y sentimientos menos aceptados.

Esquizofrenia

Durante muchos años fue un término que se confundía con la doble personalidad, pero no es hasta 1910 cuando el psiquiatra Eugen Bleuer lo acuña. El aporte de Freud fue modificar el origen de esta enfermedad, pasando de ser un desorden del cerebro a producto de los conflictos del inconsciente que no se pudieron ser resueltos.

Fobia

Es el temor ilógico a un objeto y situación que causa elevados niveles de ansiedad al punto de afecta la vida diaria. Freud lo atribuye al choque entre el “ello” y “superyó" que se da por lo general en la infancia, de manera que se limitaron o desplazaron hacia un miedo irracional.

La influencia del inconsciente en la vida cotidiana

Aunque el psicoanálisis nació como método terapéutico, muchos de sus conceptos han trascendido las consultas para formar parte del lenguaje común. Hablamos de “reprimir” emociones, de tener un “lapsus”, de actuar de forma “defensiva” o de sufrir una “crisis de ansiedad” sin ser plenamente conscientes de que estas expresiones tienen su raíz en las ideas freudianas. El inconsciente no es solo un cajón oscuro de la mente: es un motor constante que influye en nuestras decisiones, relaciones y reacciones emocionales diarias.

Cuando evitamos hablar de un tema doloroso o justificamos un comportamiento que no nos gusta con excusas aparentemente lógicas, estamos poniendo en marcha mecanismos de defensa. Estos procesos automáticos, descritos originalmente por Freud y ampliados por su hija Anna, nos protegen de la angustia, aunque a veces lo hagan a costa de limitar nuestra libertad emocional.

La transferencia: revivir el pasado en el presente

Uno de los conceptos más útiles y aún vigentes es el de transferencia. Se trata de la tendencia natural a proyectar sobre las personas de nuestro presente (pareja, jefe, amigos o incluso el propio terapeuta) sentimientos, expectativas o conflictos que en realidad pertenecen a figuras significativas de nuestra infancia.

Reconocer que a veces no estamos reaccionando ante la persona que tenemos delante, sino ante una imagen interna cargada de historia, ayuda a comprender malentendidos frecuentes en las relaciones. Esta idea ha pasado a la psicología actual y se utiliza tanto en terapias de orientación psicoanalítica como en enfoques más integradores.

Mecanismos de defensa: cómo nos protegemos sin saberlo

El psicoanálisis describió con detalle cómo el yo se defiende ante conflictos internos. Algunos de los más conocidos son:

  • La represión: apartar de la conciencia pensamientos o recuerdos que generan ansiedad.
  • La proyección: atribuir a los demás impulsos o defectos que no aceptamos en nosotros mismos.
  • La racionalización: buscar explicaciones lógicas a comportamientos que tienen causas emocionales profundas.
  • El desplazamiento: redirigir una emoción desde su objeto original hacia otro más seguro.

Estos mecanismos no son ni buenos ni malos en sí mismos; son estrategias naturales de la mente. El problema surge cuando se vuelven rígidos y nos impiden afrontar la realidad de manera flexible. Entenderlos nos permite ser más compasivos con nosotros mismos y con los demás.

La vigencia del psicoanálisis en la psicología actual

A pesar de las críticas que ha recibido a lo largo del siglo XX, el psicoanálisis ha aportado una visión del ser humano que sigue siendo profundamente útil. La importancia que otorga a la historia personal, a las emociones no resueltas y a la relación terapéutica como espacio de cambio ha influido en numerosas corrientes posteriores.

Hoy, muchos profesionales integran conceptos psicoanalíticos con herramientas de otras orientaciones. La idea de que parte de nuestro sufrimiento proviene de experiencias tempranas que no hemos podido elaborar sigue siendo un eje central en el abordaje de dificultades como la ansiedad, la depresión o los problemas relacionales.

Si sientes que ciertos patrones se repiten en tu vida y te generan malestar, consultar a un profesional de la salud mental cualificado puede ayudarte a comprenderlos y a encontrar formas más adaptativas de gestionarlos.

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
  • Freud, S. (1923). El yo y el ello. In Obras completas (Vol. 19). Amorrortu.
  • Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños. In Obras completas (Vols. 4-5). Amorrortu.
  • Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8.ª ed.). Elsevier.

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