¿Cuándo debo ir a un psicólogo?

Por Mateo · Fundador y editorActualizado el 16 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
Con referencias científicas
psicologia

La psicología se encarga de la conducta se los seres humanos y los procesos mentales. Dentro de esta ciencia existen diferentes ramas de la psicología que centran su enfoque en algún aspecto determinado de la psique humana.  Es normal que nos preguntemos: "¿Cuándo debo ir a un psicólogo?". Aquí, te brindamos algunos consejos para que, cuando llegue el momento, puedas detectarlo.

El objetivo de la psicología es entender mejor nuestra conducta y brindarnos las herramientas necesarias para mejorar el bienestar de cada persona.

Si nunca antes tuvimos la experiencia de atendernos con un psicólogo, seguramente muchas dudas rondarán nuestra mente antes de tomar el paso decisivo de ir a la primera consulta.

Enfermedades físicas-enfermedades mentales

Los humanos padecemos enfermedades físicas y mentales. Respecto a las primeras acudimos al médico y esperamos su diagnóstico para entonces comenzar con el tratamiento. Con las enfermedades mentales el diagnóstico es más difícil, por ello aquí las señales a tener en cuenta.

Alertas

Cuando el médico realiza todos los estudios necesarios y no encuentra ninguna razón a los padecimientos.

Si por ejemplo, la rutina se volvió tediosa quitándote las ganas de generar proyectos.

Cuando la relación con la pareja se volvió monótona y no sabemos cómo solucionarlo.

Frente a enfermedades de familiares o amigos es importante contar con un sostén particular fuera de ese círculo.

Cuando un síntoma se repite en varias ocasiones. Por ejemplo, un dolor estomacal que aun realizando el tratamiento correctamente, vuelve a producirse.

No poder conciliar el sueño, lo cual provoca trastornos durante el día.

Cuando no nos hallamos cómodos en el cuerpo que tenemos.

En cualquier caso de adicción es necesario un tratamiento interdisciplinario, el cual incluye asesoramiento psicológico.

Cuando no logramos resolver un conflicto vincular o laboral.

Frente a la muerte de seres queridos que nos sorprenden.

En cualquier catástrofe, dado que las situaciones límites nos paralizan.

Cuando la angustia no encuentra remedio.

Pero también puede no haber una causa, sino simplemente la curiosidad y es una gran ocasión para el autoconocimiento.

Cómo empezar

Para comenzar se puede consultar al médico clínico y escuchar sus sugerencias, como así también a familiares o amigos. Sin embargo, es importante resaltar que lo que le funcionó a algunos, no necesariamente nos funcione a nosotros. Por ello, la elección del psicólogo puede demorarse al realizar varias entrevistas.

La psicología está conformada por diferentes teorías y cada una tiene un sustento disímil. Entonces no debe apurarse, sino recabar cierta información para luego elegir el estilo que cree le sentará mejor. Además, tener en cuenta que aunque los psicólogos desarrollen la misma teoría, no todos la llevan adelante de la misma manera. Hay que tomarse el tiempo

Por eso, no debe molestarnos ni intimidarnos la situación de sacar varios turnos y finalmente elegir a aquel con el cual uno se siente más cómodo.

¿Cómo elegir la mejor terapia?

Luego de preguntarnos "Cuando debo ir a un psicólogo", el segundo interrogante será "¿Qué psicólogo es el indicado para mi?".

Hay pacientes que prefieren indagar en profundidad su problema o falencia, volviendo al origen y al pasado. Otros, solamente necesitan solucionar algún problema específico, y por eso prefieren apuntar solamente a esa problemática.

Cuando una persona encara un tratamiento, debe generar empatía con las técnicas utilizadas con el profesional. Aquí te presentamos brevemente las características de cada una de ellas, para que estés un paso adelante en tu búsqueda:

Psicoanálisis

Esta técnica ayuda al paciente a descubrir las marcas inconscientes que tienen que ver con su historia personal y que le generan un problema en la actualidad.

Cognitivo-conductual

Esta técnica se utiliza es para modificar patrones conductuales de los que a veces no nos damos cuenta. El objetivo es que el paciente rompa y cambie sus patrones de conducta habituales y sus comportamientos mecanizados.

Gestalt

El objetivo es sacar lo que llevamos adentro hacia afuera, a nivel emocional. Si el paciente lo logra con éxito, comprenderá de manera racional lo que realmente siente.

Regresiones

Ayudan a comprender situaciones que con otras terapias no pudieron descubrirse. Es fundamental lograr una relajación profunda. Entonces, el paciente va observando -con los ojos cerrados- lo que su alma no ha podido descubrir.

Terapia sistémica

El paciente no hablará solamente de "su" problema, sino que se desplaza lo individual por lo grupal. Puede de pareja, familiar o de grupo.

Psicodrama

Utilizando herramientas de la teoría de la Gestalt y de las técnicas teatrales, el profesional buscará que los pacientes revivan situaciones no resueltas para cambiar el desarrollo y el final de las mismas. Otra opción es embarcarse en este tipo de tratamiento cuando nos cueste expresar nuestros sentimientos más íntimos.

 

Señales emocionales que no siempre reconocemos a tiempo

Además de los síntomas más evidentes como el insomnio o la falta de motivación, hay otras manifestaciones emocionales que merecen atención. Sentir una irritabilidad constante, explosiones de enfado desproporcionadas o, por el contrario, una apatía que nos deja indiferentes ante aquello que antes nos importaba, son indicadores frecuentes de que algo no está en equilibrio.

Del mismo modo, cuando las preocupaciones se convierten en pensamientos repetitivos que dificultan concentrarse en el trabajo o en las relaciones, o cuando evitamos sistemáticamente situaciones sociales que antes disfrutábamos, puede ser útil consultar con un profesional. Estos patrones, aunque a veces los atribuimos al estrés cotidiano, pueden estar señalando la necesidad de un espacio seguro para entenderlos y gestionarlos mejor.

El valor del autoconocimiento sin que exista un problema concreto

No siempre se acude al psicólogo porque algo vaya mal. Muchas personas deciden iniciar un proceso terapéutico simplemente porque desean conocerse mejor, mejorar su forma de relacionarse o desarrollar herramientas para afrontar mejor los retos futuros. Esta motivación preventiva es tan válida como cualquier otra y suele generar cambios muy positivos en la calidad de vida.

El psicólogo actúa en estos casos como un acompañante neutral que ayuda a clarificar valores, fortalecer la autoestima y detectar patrones de pensamiento que, aunque no sean patológicos, limitan nuestro bienestar. Tomar esta decisión sin esperar a una crisis demuestra una actitud madura hacia el cuidado de la salud mental.

Qué esperar en las primeras sesiones

Es habitual sentir cierta inquietud antes de la primera consulta. La mayoría de las personas se preguntan qué tendrán que contar o si serán juzgadas. En realidad, las sesiones iniciales suelen dedicarse a conocerse mutuamente. El psicólogo escuchará con atención, hará preguntas para comprender mejor la situación y explicará cómo trabaja.

Este primer contacto es fundamental para evaluar si existe una buena conexión. La confianza y la sensación de ser comprendido sin prejuicios son elementos clave para que la terapia resulte útil. Si después de un par de sesiones no se siente esa comodidad, es perfectamente legítimo buscar otro profesional. La relación terapéutica es un factor importante en los resultados.

Cuándo es especialmente recomendable buscar apoyo profesional

Hay momentos vitales en los que el apoyo psicológico puede ser especialmente beneficioso: tras una pérdida significativa, durante procesos de separación, ante cambios importantes como mudanzas, nacimientos o pérdidas de empleo, o cuando se detecta que la ansiedad o la tristeza interfieren de forma persistente en el día a día.

Si sientes que la angustia o el desánimo se prolongan más de lo habitual y afectan tu capacidad para disfrutar de la vida, recuerda que pedir ayuda profesional es un acto de responsabilidad y valentía. Un psicólogo puede acompañarte en ese proceso con herramientas adecuadas y desde una perspectiva experta.

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
  • Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8.ª ed.). Elsevier.
  • Beck, J. S. (2021). Cognitive behavior therapy: Basics and beyond (3rd ed.). Guilford Press.
  • Organización Mundial de la Salud. (2022). Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). https://icd.who.int/es

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