¿Es posible aprender a ser más feliz?

Ser más feliz

Ser más feliz sigue siendo hoy día una de las principales metas del ser humano. Muchas personas se empeñan en perseguir este objetivo sin tan siquiera saber lo que supone ser feliz. Lo primero que tenemos que entender es qué significa ser feliz, después estaremos preparados para alcanzar la felicidad. Pero ¿se puede aprender a ser más feliz?

Esta es una pregunta a la que han intentado dar respuesta todos nuestros antepasados. En la actualidad la ciencia ha logrado ver cuáles son las bases de la felicidad, teniendo en cuenta que es una valoración subjetiva del ser humano. Este bienestar viene precedido por varios factores, entre ello el factor neurofisiológico hereditario para sentir más o menos emociones positivas.

¿Cómo podemos ser más felices?

¿Donde está la felicidad? Hay quien se empeña en buscarla en los libros de autoayuda, hay quienes creen que está en los bienes materiales; las personas más ambiciosas creen que la felicidad está en obtener éxito. En la actualidad han surgido corrientes en las que se defiende el estado optimista de la vida con mensajes motivadores. Todo esto, ¿nos hace realmente felices?

Lo que la ciencia ha demostrado es que la felicidad sí se puede aprender, y de lo que depende sobre todo es de los factores personales adquiridos; desempeñando uno de los aspectos fundamentales. Sentirnos felices depende del estado emocional en el que nos encontremos, pudiendo llegar a maximizarlo dentro de nuestro rango personal de bienestar o felicidad.

Se entiende que cada persona debido a su genética tiene un rango específico de bienestar que le lleva a la felicidad. Este rango con el que contamos cada uno podemos aprender a llevarlo al máximo de sus posibilidades.

La felicidad predice una sensación de bienestar subjetivo en todas las áreas de la vida: laboral, social, personal, físico, emocional,etc. Es por esto que todo el mundo busca la felicidad. Sin embargo, no estamos buscando donde debemos, la felicidad no se encuentra en algo concreto externo a nosotros, la felicidad se encuentra en nuestro potencial para crear contextos que nos conduzcan hacia nuestro bienestar, siendo esto algo que sí depende de nosotros, pese a las dificultades y las adversidades que se interpongan.

Según Harter (1999) la felicidad puede facilitarse si aprendemos a pensar y a comportarnos como las personas felices, creando contextos facilitadores de bienestar. Afirma que las estrategias de intervención focalizadas en el cambio de los determinantes de la satisfacción vital son probablemente las más efectivas.

Fordyce ha sido uno de los autores más populares por sus estudios realizados para demostrar la posibilidad de una educación para la felicidad. Según este autor la felicidad sería así como un músculo que se puede ejercitar con el entrenamiento. Según estas investigaciones las personas podemos influir en nuestro estado de bienestar. Para esto se basa en los rasgos característicos que tienen las personas que se perciben con un mayor bienestar subjetivo, independientemente de la genética y las circunstancias externas.

El objetivo en el aprendizaje de la felicidad no es que todas las personas seamos igual de felices, ni que nos mantengamos en un máximo de felicidad continuo, sino que cada uno pueda ser más feliz de lo que es,

¿Por qué es importante este bienestar y conseguir un mayor grado de satisfacción? Los propios efectos de la felicidad se convierten a su vez en mediadores de bienestar. pues suponen en su mayoría las circunstancias personales y externas que conducen a la felicidad, produciéndose una espiral de retroalimentación positiva.

En este cuadro podemos ver una revisión de las relaciones positivas entrela felicidad y sus beneficios en todas los contextos vitales y áreas de desarrollo: Lyubomirsky, Diener y King (2005)

Efectos de la felicidad

–         Motivación intrínseca
–         Consecución de empleos de calidad, mejor sueldo
–          Relaciones sociales seguras y satisfactorias
–          Autoestima
–          Visión positiva hacia los demás
–          Son percibidos mediante como poseedores de un amplio espectro de            cualidades positivas a partir de su rasgo de felicidad (Efecto halo; Thorndike,1920)
–          Capacidad de elección y decisión, autonomía
–          Uso de la perspectiva del otro, empatía
–          Conducta pro-social
–         Amistad
–          Apertura mental y fluir
–          Aprendizaje y rendimiento
–          Apego a los entornos
–          Salud mental y física
–          Prevención de conductas de riesgo
–          Afrontamiento a la adversidad
–          Resolución de conflictos

Las emociones positivas y estados de ánimo han mostrado, en gran parte de los estudios controlados, tener unos efectos en el comportamiento humano significativos. A estos aspectos no se le ha prestado atención hasta el día de hoy a través de la psicología positiva.

Ser más feliz

Que puedas ser más feliz ya no es una mera utopía, es una realidad. Se basa como has podido ver en el presente artículo, en la capacidad que tienes para generar estados afectivos positivos. Esto no significa huir ni reprimir los estados desagradables, se trata de sentir todo nuestro rango de emociones hasta ir generando con la práctica estados más beneficiosos que nos ayuden a experimentar un mayor bienestar.

Sobre Rafa Aragón 260 Artículos
Autor/Redactor del blog Psiqueviva. Psicólogo y sexólogo con número de colegiado: AO09281. Ilusionado por transmitir conocimientos sobre psicología, así como de promover hábitos saludables a través de las ciencias de la salud en general. Colaborador articulista en páginas como E- ciencia, La mente es maravillosa y marketing4ecommerce.

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