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Por qué conocer la Teoría del Apego

15 enero, 2020

En la actualidad, cuando pensamos en “la familia” ya dejamos de visualizar únicamente al modelo mamá, papá, hijo o hija; sino que la institución familiar puede ser madre soltera, padre soltero, familias ensambladas, es decir una pareja con sus respectivos hijos y, a veces, engendran uno propio, parejas homosexuales, o sea mamá y mamá, papá y papá, pero también hay familias donde no sólo tienen a uno de los padres, sino que ésta incluye a algún tío o abuelo. En conclusión, los primeros cuidados de un bebé pueden estar a cargo de diferentes representantes familiares. Sea quien sea, debe estar informado sobre la teoría del apego.

Este nuevo escenario implica rever las teorías que implican a los primeros cuidados de los más pequeños: cuáles son las funciones fundantes y fundamentales, cómo se dividen tales tareas, por qué es importante generar este apego, qué beneficios conllevan y cuáles pueden ser las consecuencias dramáticas en caso de no hacerlo.

El sujeto humano

Los humanos somos sujetos sociales, es decir que necesitamos de los otros para sobrevivir. Algunos psicólogos denominan al bebé como “cachorro humano” por la indefensión al nacer, razón por la cual requiere de un otro que lo alimente, lo abrigue, lo limpie, en fin responda a todas sus necesidades.

Justamente, porque dentro de los mamíferos somos uno de los que menos tiempo de gestación tenemos, de allí tantos requerimientos. Pero no sólo implica los cuidados mencionados, sino también afecto. Es decir que en caso de ser alimentados, abrigados y cambiados, pero sin palabra de por medio, mirada o sostén que implique el contacto piel a piel, morimos.  René Spitz es quien introduce, cambiando entonces la visión hacia los cuidados de los primeros años de los bebés, el concepto de marasmo: cuando un niño es desafectivizado, Es decir, no se le brinda cariño, es privado del mismo y puede observarse que comienza a perder peso hasta niveles de desnutrición. Llevándolo así a una muerte segura en caso de no revertir tales condiciones.

Este descubrimiento implicó que se evalúen las conductas de los encargados de cuidar a los recién nacidos. De allí que tanto pediatras como parteras comenzaran a explicar a embarazadas y sus familias cuáles y cómo debían ser los primeros cuidado sin dejar de mencionar el afecto.

El advenimiento de un hijo

Cuando la familia se completa con la llegada de un hijo comienzan a manifestarse diferentes modos de crianza. En parte se utilizan los métodos con los que nos han criado. Todos hemos sido hijos y aquí pueden actualizarse buenos tratos, pero también maltratos que hemos padecido. No obstante, también se ponen en acción las nuevas tendencias que uno lee durante el embarazo.

Es muy importante tener en cuenta que cuanta mayor información tengamos, mayores serán las opciones a elegir que estén en concordancia con nuestro estilo y, por sobre todo, a evitar errores tan traumáticos como el explicado anteriormente.

No hay recetas únicas, pero sí lineamientos que permiten la reflexión y una puesta en práctica más sana para los recién nacidos. Es por ello que quien complementa en tanto revierte la posibilidad de marasmo es John Bowlby con su teoría del apego y de allí la importancia en su divulgación.

John Bowlby

Nacido en Inglaterra en el año 1907 en una familia de clase media, será quien desarrolle la teoría del apego. Estudia Medicina y Psicología. Se adentra en el Psicoanálisis y la Psiquiatría. Uno de sus primeros estudios tuvo como objeto a los niños delincuentes e inadaptados. Comienza a desandar el camino de sus vidas hasta llegar a la conclusión sobre la importancia de los primeros años en la vida de cualquier humano.

Primera Teoría: “Necesidad Maternal”

Focalizado entonces en los primeros años de vida de cualquier ser humano, desarrolla la teoría sobre la necesidad maternal. Claramente, recae toda la importancia en el vínculo de la madre con el bebé, dejando por fuera a cualquier otro familiar.

Este primer vínculo donde median los cuidados físicos y afectivos de la madre hacia el bebé da como resultado salud mental al niño. Es decir que para evitar problemas sociales sean de adaptación o hasta incluso problemas siendo adolescente o adulto como es la delincuencia, es primordial que la primera relación cercana sea con la madre.

Las características de tal relación deben estar constituidas por la calidez, el lazo íntimo y seguro y la cotidianeidad, en tanto una relación continúa. Sin embargo, la mirada de otros pensadores de la época puso jaque la idea de que sólo la madre puede ser imprescindible, ya que otros familiares, incluido el más directo como el padre, son tan necesarios como la madre. Bowly entonces amplió su teoría.

Aparece la teoría del apego

Bowlby propone que quien lleve adelante los primeros cuidados del recién nacido debe sostener los principios mencionados con anterioridad: disponibilidad, afecto, continuidad y atención. Todo esto provocará en el bebé un desarrollo social y afectivo más sano. El sostén físico y afectivo del adulto responsable proveerá al bebé de un reaseguro de sí mismo a medida que crece y con esto gana en autonomía evitando así una dependencia emocional que lo debilite.

Es decir que cuanto mayor haya sido este primer lazo, el niño más seguridad tendrá para conocer el mundo. Es que contando con la cercanía de aquel adulto siempre presente y atento, el bebé logra, poco a poco, asegurar su propio yo proveyéndolo de una seguridad para valerse por si mismo. Sin este reaseguro, las únicas posibilidades que crecen son las de un niño temeroso, poco sociable y con mayores problemas de adulto.

El apego y las nuevas familias

Tal como mencionamos en un principio, hoy las familias han cambiado, pero no así su importancia respecto a la crianza de un bebé. La conformación de las mismas no importa siempre y cuando se desarrollen las funciones de vital importancia para los niños. Por lo tanto, no es necesario que haya una madre o un padre, sino que se lleven a cabo las funciones maternales y paternales para que el desarrollo socio afectivo de ese bebé sea  más sano. Conocer esta teoría y la divulgación de la misma puede llevarnos a cambiar los métodos de crianza que mejoren la calidad de vida tanto de los niños pequeños, como de ellos mismos siendo adultos.

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