Alas

No lo comprendéis. Es mi creación. Y mi destrucción. Es la mutilación de mi propia alma y la incineración de los pedazos. Es el resurgimiento de mis propias cenizas que sigue a mi aniquilamiento. Es cada parte de mí que vuelve a brotar, que tantea el equilibrio, siempre bailando sobre una cuerda, con el caos a mis pies, el vértigo en mi estómago y la sagacidad en mi cabeza.

Se esfumaron las últimas plumas de mis alas al tiempo que me esforzaba por palparlas sin quemarme. No supe regocijarme en el placer de volar, sino que derroché mis fuerzas en atisbar lo imperceptible.

alas

Mas el arrastrarme entre la escoria y la morralla de mi caída no me impedirá volver a volar. A diferencia de otros, aprendí a reptar con la cabeza alta, siempre mirando hacia arriba, con el corazón por encima, con mis deseos de resucitar que me impulsan.

Y del hielo, el fuego que enardece. Y de mi cuerpo exánime, las piernas que me vuelven a sostener, los brazos que vuelven a portar esta alma, hilvanándose a sí misma. Y de mi espalda carbonizada y despedazada, las alas que me vuelven a alzar, que apresuran mi huida, siempre planeando cerca de mi desintegración…

Sobre Joana López 14 Artículos
Psicóloga por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Neurociencias por la Universidad de Salamanca (Instituto de Neurociencias de Castilla y León). Interesada en la Neurociencia, la Neuropsicología y disciplinas afines.

2 Comentarios

  1. Hasta las flores más bellas necesitan estiércol para crecer con más fuerza. Así es la vida, no busquemos la utopía de ser siempre felices, en cada momento, no existe, es eso, utopía.

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