
Diferencias entre el TDAH y la hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha sido considerado una alteración conductual, presentado mayormente en los niños. Este se caracteriza por la disminución de la atención, la impulsividad y la hiperactividad. A menudo escuchamos a los padres calificar a sus hijos de hiperactivos porque casi nunca se encuentran quietos; gritan, saltan y revolotean con la libertad propia de la infancia. Pero, ¿qué diferencias existen entre el TDAH y la hiperactividad?
Según señalan neurólogos pediátricos, hasta antes de los seis años ningún niño debería ser diagnosticado con TDAH, puesto que a partir de esa edad es cuando los niños comienzan a asistir a la escuela y su déficit de atención recién podría ser medido por el comienzo del aprendizaje y la disposición a concentrarse.
Para lograr diferenciar a un niño inquieto, con un alto grado de actividad nada fuera de lo normal relacionado con su edad de un niño con TDAH, los expertos proponen tres situaciones de las cuales si se cumplen dos de ellas, se podría hablar de un niño con TDAH:
- Si en la etapa escolar tiene problemas para atender y entender, no logra concentrarse y estar a la par con sus compañeros de clase.
- Si en la etapa social no se integra con facilidad, esto debido a su inquietud y a que es retador e impulsivo.
- Si en la etapa familiar no obedece ninguna orden, ni se muestra razonable.
Conforme pasan los años, la cantidad de personas que sufren este cuadro va incrementando. Antes se creía que este trastorno predominaba en los varones por sobre las mujeres, así como se consideraba que era exclusivo en la infancia y adolescencia. Sin embargo, la realidad es que el trastorno persiste en la edad adulta, siendo aún más grave y difícil de controlar sus manifestaciones.
¿Existen causas del TDAH?
Algunos asocian diversos factores con el TDAH, como la alimentación. De acuerdo con Dannie Hansen y Katherine Rubæk de Sundt, algunos factores están relacionados a la dieta. ‘’Dietas bajas en proteínas y altas en carbohidratos, déficit de ácidos grasos, bajo consumo del complejo vitamínico B y fitonutrientes afecta al correcto funcionamiento del sistema nervioso. Esto podría propiciar el desarrollo de TDAH’’, indica Hansen.
Rubæk afirma que hay otros alimentos, nutrientes o sustancias que podrían ayudar al desarrollo del TDAH, por ejemplo:
-Colorantes, edulcorantes o conservantes artificiales. Aunque no exista aún evidencia científica de ello, algunos aseguran que estos contribuyen a incrementar la hiperactividad en algunos niños. Por ello, eliminarlos de la dieta, ayudarían a controlar los síntomas del TDAH.
-Déficit del Omega 3. Investigaciones científicas apuntaron que este tipo de ácido graso poliinsaturado suele aparecer en baja proporción en niños que padecen TDAH. Por lo que se valora la suplementación con Omega 3 en niños y adolescentes que presenten deficiencia en este ácido graso.
Una forma adecuada de poder afrontar este trastorno en niños y adolescentes es brindar la correcta información a los padres. Hacerlos entender que la mejor medicina es la paciencia y la comprensión.
¿Cómo se manifiesta el TDAH en la edad adulta?
Aunque tradicionalmente se ha asociado el TDAH con la infancia, cada vez es más evidente que sus características pueden persistir o incluso manifestarse con mayor claridad durante la vida adulta. En los adultos, la hiperactividad motora suele disminuir, pero se transforma en una inquietud interna, dificultad para relajarse y una sensación constante de que “la mente no para”.
Las dificultades de atención se traducen en problemas para organizar tareas, cumplir plazos, mantener la atención en reuniones o conversaciones largas y en una tendencia a olvidar compromisos cotidianos. La impulsividad puede aparecer como interrupciones frecuentes, decisiones precipitadas en el ámbito laboral o económico, o cambios bruscos de empleo y proyectos.
Estas manifestaciones pueden generar frustración, baja autoestima y problemas en las relaciones personales y laborales. Es importante recordar que muchas personas adultas han vivido con TDAH sin haber recibido nunca un diagnóstico, lo que complica aún más su día a día.
Factores que influyen en la hiperactividad normal frente al TDAH
No todos los niños que se mueven mucho o que tienen dificultades para estar sentados presentan TDAH. La hiperactividad forma parte del desarrollo típico de la infancia y está muy influida por el temperamento, el entorno familiar, el nivel de estimulación y la calidad del sueño.
Un niño con alta actividad pero que es capaz de regular su comportamiento cuando la situación lo requiere, que mantiene la atención en actividades que le motivan y que no presenta un impacto significativo en sus relaciones o aprendizaje, probablemente esté dentro de la variabilidad normal. El TDAH, en cambio, se caracteriza por una intensidad, frecuencia y persistencia de estos síntomas que interfieren de forma clara en varias áreas de la vida.
El contexto escolar, familiar y social es fundamental para distinguir ambos casos. Un entorno demasiado exigente o, por el contrario, muy poco estructurado puede aumentar los comportamientos de inquietud sin que necesariamente exista un trastorno.
Estrategias de apoyo en el entorno familiar y escolar
Cuando se sospecha la presencia de TDAH, el apoyo coherente y comprensivo del entorno resulta esencial. En casa, rutinas predecibles, normas claras y cortas, y el uso de recordatorios visuales ayudan a compensar las dificultades de organización y memoria. Premiar los pequeños logros y evitar castigos prolongados facilita que el niño o adolescente desarrolle una mejor imagen de sí mismo.
En el ámbito escolar, las adaptaciones razonables —como sentarse cerca del profesor, disponer de más tiempo en exámenes o recibir instrucciones por escrito— pueden marcar una gran diferencia sin necesidad de cambios drásticos. La colaboración fluida entre familia y centro educativo es uno de los factores que más influyen en el bienestar del niño.
En todos los casos, es fundamental evitar etiquetar al niño únicamente por su comportamiento. Centrarse en sus fortalezas, en lo que sí hace bien y en sus intereses ayuda a construir una autoestima saludable.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si las dificultades de atención, la impulsividad o la hiperactividad están generando un malestar significativo en el niño, adolescente o adulto, y afectan a su rendimiento académico, sus relaciones o su autoestima, es recomendable consultar con un profesional especializado en salud mental.
El diagnóstico de TDAH debe realizarlo siempre un equipo multidisciplinar cualificado y nunca basarse únicamente en la observación de los padres o profesores. Un buen proceso diagnóstico permite diferenciar el TDAH de otras condiciones que pueden presentar síntomas parecidos, como trastornos de ansiedad, dificultades del sueño o problemas de aprendizaje específicos.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
- Barkley, R. A. (2015). Attention-deficit hyperactivity disorder (4th ed.). Guilford Press.
- Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
- Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8.ª ed.). Elsevier.
- Faraone, S. V., et al. (2021). The World Federation of ADHD International Consensus Statement. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 128, 789–818. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2021.01.022
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