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Diferencias entre el TDAH y la hiperactividad

30 octubre, 2020

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha sido considerado una alteración conductual, presentado mayormente en los niños. Este se caracteriza por la disminución de la atención, la impulsividad y la hiperactividad. A menudo escuchamos a los padres calificar a sus hijos de hiperactivos porque casi nunca se encuentran quietos; gritan, saltan y revolotean con la libertad propia de la infancia. Pero, ¿qué diferencias existen entre el TDAH y la hiperactividad?

 

Según señalan neurólogos pediátricos, hasta antes de los seis años ningún niño debería ser diagnosticado con TDAH, puesto que a partir de esa edad es cuando los niños comienzan a asistir a la escuela y su déficit de atención recién podría ser medido por el comienzo del aprendizaje y la disposición a concentrarse.

 

Para lograr diferenciar a un niño inquieto, con un alto grado de actividad nada fuera de lo normal relacionado con su edad de un niño con TDAH, los expertos proponen tres situaciones de las cuales si se cumplen dos de ellas, se podría hablar de un niño con TDAH:

 

  1. Si en la etapa escolar tiene problemas para atender y entender, no logra concentrarse y estar a la par con sus compañeros de clase.
  2. Si en la etapa social no se integra con facilidad, esto debido a su inquietud y a que es retador e impulsivo.
  3. Si en la etapa familiar no obedece ninguna orden, ni se muestra razonable.

 

Conforme pasan los años, la cantidad de personas que sufren este cuadro va incrementando. Antes se creía que este trastorno predominaba en los varones por sobre las mujeres, así como se consideraba que era exclusivo en la infancia y adolescencia. Sin embargo, la realidad es que el trastorno persiste en la edad adulta, siendo aún más grave y difícil de controlar sus manifestaciones.

 

¿Existen causas del TDAH?

 

Algunos asocian diversos factores con el TDAH, como la alimentación. De acuerdo con Dannie Hansen y Katherine Rubæk de Sundt, algunos factores están relacionados a la dieta. ‘’Dietas bajas en proteínas y altas en carbohidratos, déficit de ácidos grasos, bajo consumo del complejo vitamínico B y fitonutrientes afecta al correcto funcionamiento del sistema nervioso. Esto podría propiciar el desarrollo de TDAH’’, indica Hansen.

 

Rubæk afirma que hay otros alimentos, nutrientes o sustancias que podrían ayudar al desarrollo del TDAH, por ejemplo:

 

Colorantes, edulcorantes o conservantes artificiales. Aunque no exista aún evidencia científica de ello, algunos aseguran que estos contribuyen a incrementar la hiperactividad en algunos niños. Por ello, eliminarlos de la dieta, ayudarían a controlar los síntomas del TDAH.

 

Déficit del Omega 3. Investigaciones científicas apuntaron que este tipo de ácido graso poliinsaturado suele aparecer en baja proporción en niños que padecen TDAH. Por lo que se valora la suplementación con Omega 3 en niños y adolescentes que presenten deficiencia en este ácido graso.

 

Una forma adecuada de poder afrontar este trastorno en niños y adolescentes es brindar la correcta información a los padres. Hacerlos entender  que la mejor medicina es la paciencia y la comprensión.

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