Bruxismo: cuando tus dientes sufren a causa del estrés

Por Mateo · Fundador y editorActualizado el 31 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Con referencias científicas
dientes con bruxismo

dientes con bruxismo

El bruxismo o rechinar de los dientes es en la mayoría de casos una manifestación del estrés. Se trata de una práctica inconsciente que suele darse de noche; al estar durmiendo es cuando se tiene la tendencia a apretar y frotar los dientes unos con otros, ya que es cuando menos control se tiene.

Este hábito puede establecerse durante un periodo determinado de nuestras vidas, o puede pasar incluso a mantenerse aunque ya no persistan los síntomas de estrés. Por eso,  es recomendable acudir a un profesional cuando aparecen los síntomas del bruxismo.

El bruxismo no solo afecta a los dientes

El estrés predispone a que se establezca un hábito de bruxismo, ya que ante situaciones de preocupación y malestar es cuando suele manifestarse, mediante tensión muscular en la mandíbula, que repercute muchas veces en dolores de cabeza, de cuello y en los músculos faciales.

Cómo se  sabe cuándo se tiene bruxismo

El bruxismo al ser un hábito inconsciente, es complicado darse cuenta de la tendencia a rechinar los dientes y apretar la mandíbula, sobre todo si sucede cuando estamos durmiendo. Se sabe que tenemos bruxismo por las consecuencias, de levantarse por la mañana con dolor en la mandíbula o músculos faciales, o por una revisión de los dientes al odontólogo, que nos indique del desgaste que están sufriendo los dientes.

Bruxismo

Cuáles son los síntomas más significativos

Las personas que tienen esta tendencia a rechinar los dientes ante el estrés se ven afectados cada vez por más síntomas con el paso del tiempo, llegando a sufrir de:

Dolores de cabeza recurrentes.

Trastornos alimentarios.

Hipersensibilidad ante alimentos fríos o calientes.

Insomnio.

Dolor de dientes y mandíbula.

Depresión.

Aumento del estrés.

Por eso es importante detectarlo cuanto antes, haciendo revisiones periódicas al odontólogo, y atendiendo a los síntomas que destacamos para acudir de inmediato a un especialista que pueda ofrecernos estrategias para acabar con esa tendencia ante la presencia de estrés.

Las recomendaciones más comunes cuando se padece de bruxismo son:

  • Beber mucha agua todos los días.
  • Aprender a relajar la mandíbula y los músculos faciales, detectando la tensión en el momento que se produce.
  • Establecer hábitos que permitan dormir bien.
  • Aprender técnicas de relajación para reducir el estrés diario.
  • Realizar ejercicio y deportes que liberen de las tensiones acumuladas.
  • Evitar comer alimentos duros como frutos secos o carne roja.

En casos muy graves los odontólogos utilizan unos aparatos (férulas) que sirven para proteger los dientes y disminuir la tensión que se produce en ellos cuando se tiene bruxismo.

férula para bruxismo

Para prevenir este hábito lo más conveniente es acudir a un especialista de la psicología, que nos facilite recursos y herramientas para combatir el estrés y aprender a manejarlo de forma eficaz, sin que produzca conductas inapropiadas como el bruxismo.

 

El impacto del bruxismo en la calidad de vida

Cuando el bruxismo se mantiene en el tiempo, sus consecuencias van más allá del desgaste dental. Muchas personas notan que les cuesta concentrarse durante el día, que su estado de ánimo se ve afectado o que evitan sonreír por vergüenza ante el deterioro visible de sus dientes. Esta situación puede generar un círculo vicioso: el malestar producido por el bruxismo aumenta el estrés, lo que a su vez intensifica el hábito de apretar la mandíbula.

Además, el dolor crónico en la zona orofacial puede interferir en actividades cotidianas tan básicas como hablar, masticar o incluso besar. En algunos casos, las molestias se extienden hacia los oídos, produciendo sensación de taponamiento o acúfenos que complican aún más el día a día.

Factores que pueden agravar el bruxismo

Además del estrés, existen otros elementos que pueden favorecer o empeorar este hábito. El consumo excesivo de cafeína, alcohol o tabaco por la noche suele aumentar la tensión muscular. Del mismo modo, ciertas posturas inadecuadas durante el trabajo, especialmente si se pasa mucho tiempo frente al ordenador con la cabeza adelantada, contribuyen a mantener la musculatura de la mandíbula y el cuello en constante contracción.

Las etapas de mayor ansiedad vital, como cambios laborales importantes, dificultades familiares o periodos de incertidumbre, también son momentos en los que el bruxismo tiende a aparecer o intensificarse. Reconocer estos desencadenantes personales resulta clave para poder actuar antes de que el problema se cronifique.

Cómo relajar la mandíbula de forma consciente

Una de las estrategias más útiles consiste en aprender a detectar y liberar la tensión en el momento en que aparece. Un ejercicio sencillo es colocar suavemente la lengua en el paladar, dejando que los dientes se separen ligeramente sin llegar a tocarse. Esta posición, mantenida durante unos segundos varias veces al día, ayuda a que los músculos de la masticación descansen.

También es recomendable realizar masajes suaves en los músculos maseteros y temporales con las yemas de los dedos, siempre con movimientos circulares y sin forzar. Combinar estos hábitos con respiraciones profundas puede reducir notablemente la tendencia a apretar la mandíbula tanto de día como antes de dormir.

Cuándo es necesario buscar ayuda profesional

Si a pesar de poner en práctica hábitos saludables el dolor persiste o los dientes continúan desgastándose, es importante consultar tanto con el odontólogo como con un psicólogo. El trabajo conjunto permite abordar tanto las consecuencias físicas como las causas emocionales del bruxismo.

En situaciones donde el estrés es intenso o se acompaña de síntomas de ansiedad o estado de ánimo bajo, buscar apoyo psicológico especializado puede marcar una gran diferencia. Recordemos que pedir ayuda profesional cuando el malestar interfiere en nuestra vida diaria es un acto de responsabilidad y autocuidado.

Bibliografía consultada:

Díaz, M. M., Leache, E. B., Frías, C. F., Tobal, F. M., & Días, E. M. M. (1998). Bruxismo:(II) Evaluación y tratamiento. Revista vasca de odonto-estomatología= Odontoestomatologiaren Euskal aldizkaria, 8(4), 20-29.

 

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
  • Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8.ª ed.). Elsevier.
  • Lobbezoo, F., et al. (2018). International consensus on the assessment of bruxism: Report of a work in progress. Journal of Oral Rehabilitation, 45(11), 837–844. https://doi.org/10.1111/joor.12663
  • Manfredini, D., et al. (2023). The bruxism construct and its clinical validity. Journal of Oral Rehabilitation, 50(1), 3–8. https://doi.org/10.1111/joor.13378

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