
¿Eres un adicto al enamoramiento?

El enamoramiento es el preludio hacia el amor, es una fase en la que nuestra bioquímica se descompensa y vivimos de una forma intensa lo que supone la idealización de otra persona. Si tus relaciones duran solo lo que dura esta fase, es bastante probable que seas un adicto al enamoramiento. Pero, ¿qué supone ser un adicto al enamoramiento?
La persona que es adicta al enamoramiento le resulta difícil salir de la idealización para conocer a la otra persona tal y cómo es en profundidad. En esta fase están implícitas todas nuestras creencias acerca del amor, de cómo es nuestra pareja perfecta y cómo se ha de vivir el amor romántico (todos estos mensajes los hemos recibido a través de nuestra cultura, de las películas, la música, educación, etc.), tenemos un prototipo de la persona con la que nos gustaría estar, y elegimos a las personas que se acercan a él.
Qué ocurre si la idealización se distancia de la realidad
Como bien saben los adictos al enamoramiento, a esta fase le sigue una realidad. Conocer mejor a la otra persona en diversos contextos, sus amistades, su familia, su día a día, etc. Si al ir conociendo esta realidad observamos que tiene muy poco o nada que ver con lo que creíamos que era esa persona, evidentemente llegará la decepción.
Esta decepción que experimentan los adictos al enamoramiento es consecuencia de una rigidez que les lleva a no dar un paso más allá en sus relaciones. Supone una inmadurez para relacionarse en pareja, ya que a la fase del enamoramiento le sigue la fase del amor, donde vemos lo que nos gusta y también lo que no nos gusta de la otra persona, y aprendemos a aceptarlo. Estableciendo un vínculo adaptado a la realidad, que requiere de un cuidado del amor, para que este se mantenga. En el enamoramiento se intensifica y solamente se ve todo lo que nos gusta o nos gustaría de la otra persona, poniendo cosas en ella que incluso no tiene.
Transición del enamoramiento al amor
Esta transición hacia el amor para no quedarnos en la idealización, supone comunicación, comprensión y una gran dosis de aceptación sobre quien es la otra persona. El estado de enamoramiento es una antesala en la que no podemos quedarnos mucho tiempo, debido a que supone una alteración química con presencia de síntomas como: Inestabilidad emocional, sobreexcitación por ver y estar con el ser amado, falta de apetito y de sueño, falta de concentración, dificultad para llevar a cabo las responsabilidades diarias, etc.
Los expertos indican que este estado solamente puede durar unos días o unas semanas, y que poco a poco se va estabilizando, dejando así paso al amor. El amor requiere de una mayor responsabilidad y madurez, puesto que nos encontramos con una persona con la que tendremos cosas en común, pero también muchos desacuerdos y diferentes puntos de vista.
La idealización va volviéndose más real y vamos viendo poco a poco a la otra persona tal y como es. Este paso supone aceptación ya que no podemos intentar cambiar los aspectos de la otra persona para que se amolde a lo que esperábamos de ella.
Si eres adicto al enamoramiento, habrás comprobado que cuando se pasa este estado de alteración y se va volviendo más real todo, las expectativas se convierten en frustraciones, y deseas encontrarte de nuevo en ese estado yendo a por la siguiente persona, por lo que no se da lugar a iniciar una relación estable. Esto no significa que ninguna persona sea para ti, significa más bien que no estás preparado para dar paso a lo que supone el amor.
En este vídeo, la sexóloga y Directora del centro de Sexología Al Ándalus de Granada, nos cuenta lo que supone la adicción al enamoramiento:
Por qué se repite el patrón de la adicción al enamoramiento
Cuando una persona se queda atrapada de forma recurrente en la fase de enamoramiento, suele haber un mecanismo de evitación emocional de fondo. El enamoramiento intenso proporciona una descarga de dopamina y noradrenalina que genera una sensación de euforia muy potente. Al llegar la realidad y disminuir esa activación química, aparece un vacío que muchas veces se interpreta como “ya no siento nada” o “esto ya no es amor”.
Este patrón puede estar relacionado con una dificultad para tolerar la vulnerabilidad que surge cuando conocemos realmente a alguien: sus defectos, sus rutinas, sus momentos bajos o sus diferencias de opinión. En lugar de afrontar esa vulnerabilidad, el adicto al enamoramiento prefiere reiniciar el ciclo con una nueva persona, recuperando así la excitación inicial y evitando el trabajo emocional que requiere construir un vínculo más profundo y realista.
Señales que pueden indicarte que estás ante una adicción al enamoramiento
Algunas conductas frecuentes son:
- Idealizar rápidamente a la otra persona y sentir que “es la definitiva” en las primeras semanas.
- Perder interés de forma brusca cuando empiezan a aparecer las primeras diferencias o imperfecciones.
- Tener una historia de relaciones cortas que nunca llegan a consolidarse.
- Sentir ansiedad o vacío importante cuando la fase de enamoramiento comienza a disminuir.
- Buscar constantemente nuevas conexiones románticas para recuperar esa sensación de “mariposas”.
- Confundir la calma y la estabilidad con falta de amor.
Reconocer estas señales no es un juicio, sino una oportunidad para entender mejor cómo nos relacionamos y qué necesitamos trabajar.
El papel de la autoestima y las expectativas culturales
La adicción al enamoramiento suele alimentarse de una autoestima que depende en gran medida de la validación romántica. Cuando nos sentimos “enamorados”, nos percibimos más valiosos, atractivos y completos. Esta dependencia emocional hace que la transición al amor maduro resulte especialmente incómoda, porque implica dejar de recibir esa validación constante y empezar a construir una relación más equilibrada.
Además, la cultura popular refuerza la idea de que el amor debe ser siempre intenso, apasionado y lleno de emociones fuertes. Las películas, series y redes sociales suelen mostrar solo la fase de enamoramiento, omitiendo el trabajo diario, los compromisos y la aceptación mutua que caracterizan al amor sostenible. Esta discrepancia entre lo que se nos vende y lo que realmente ocurre en una relación puede generar frustración y el impulso de buscar constantemente esa “chispa inicial”.
Cómo empezar a construir relaciones más maduras y estables
Salir de este patrón no consiste en renunciar a sentir mariposas, sino en aprender a no depender exclusivamente de ellas. Requiere practicar la tolerancia a la frustración, mejorar la comunicación asertiva y desarrollar la capacidad de aceptar tanto las virtudes como las limitaciones de la pareja y de uno mismo.
Trabajar la autoestima de forma independiente a las relaciones románticas, aprender a disfrutar de la propia compañía y cultivar intereses personales ayuda a llegar a las relaciones desde un lugar más equilibrado. Del mismo modo, entender que el amor real incluye momentos de rutina, desacuerdos y aburrimiento ocasional permite reducir la tendencia a huir cuando la excitación inicial disminuye.
Si sientes que este patrón se repite en tu vida y te genera malestar significativo, consultar con un psicólogo o psicóloga especializada en relaciones de pareja puede ser de gran ayuda para explorar las causas profundas y desarrollar herramientas más saludables.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR, 5.ª ed., texto rev.). Editorial Médica Panamericana.
- Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (3.ª ed.). McGraw-Hill.
- Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (8.ª ed.). Elsevier.
- Sternberg, R. J. (1986). A triangular theory of love. Psychological Review, 93(2), 119–135. https://doi.org/10.1037/0033-295X.93.2.119
- Tennov, D. (1979). Love and limerence: The experience of being in love. Stein and Day.
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