El problemático hábito de la Procrastinación

Mujer procrastinando

Mujer procrastinando

Las personas tenemos una tendencia natural a postergar ciertos asuntos de nuestra vida, sobre todo las que nos resultan molestas o no tenemos ninguna gana de hacer, aun sabiendo que no vamos a poder escapar de la obligación. Este mal hábito se llama Procrastinación.

¿En qué consiste la procrastinación?

 

La frase “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” nos sirve para alertarnos de que nos alejemos de este hábito de la procrastinación, que consiste precisamente en ir dejando las tareas pendientes, aquellos asuntos a los que tenemos que atender, y las obligaciones que de una manera u otra tenemos que realizar.

El dejar las cosas para otro momento puede estar influido por miedos, ansiedad, inseguridad o tristeza. Cuanto más nos acostumbramos a huir, salir de la situación que tenemos que afrontar, más se adhiere el hábito a nuestra conducta; generándonos fácilmente problemas en nuestra vida diaria.

Situaciones como: ponerse a estudiar, realizar unas tareas, hablar con un profesor, pedir un aumento de sueldo, solucionar problemas de pareja, hacer ejercicio, etc., son situaciones comunes en las que acostumbramos a la procrastinación.

Esta conducta a corto plazo nos produce alivio y placer, una sensación de bienestar al escapar de la situación que resulta incómoda. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que lo que teníamos que hacer, lo seguimos teniendo pendiente, de repente, aumenta la ansiedad y la sensación de malestar por no haber afrontado aún la situación.

Encadenar varias obligaciones para más adelante supone un gran desgaste para la persona, ya que tiene en mente todo lo que le queda por hacer, lo cual genera una gran angustia y provoca sentimientos de culpa.
A tener en cuenta sobre la procrastinación

Esta conducta no está relacionada con la pereza, aunque en ocasiones se pueda confundir. Es una conducta que se suele dar a menudo, de forma problemática, en personas con depresión, falta de autoestima e inseguridad.

También en quienes son muy exigentes con lo que hacen y tienden a ser perfeccionistas, pensar que no  están preparados para hacer lo que tienen pendiente o que no es el momento adecuado, puede desembocar en una procrastinación continua.

¿Cuáles son las soluciones para combatir la procrastinación?

 

  • Recuperando la confianza en uno mismo, para verse competente en las obligaciones a realizar.
  • Incrementar la motivación hacia lo que hay que hacer, pensando en los beneficios que obtenemos y el por qué hay que hacerlo, sin dejar pasar más tiempo.
  • Plantearse unos objetivos que sean razonables, y por lo tanto no supongan un gran esfuerzo nada más comenzar.
  • Evitar las distracciones que facilitan que aparezca la procrastinación. Alejando de nosotros todo aquello con lo que solemos entretenernos y desconcentrarnos.
  • Imaginarse cómo estarías al terminar con la obligación que tenías pendiente. Visualizando el momento y la situación en que la terminas, con la tranquilidad de haber cumplido con lo propuesto.

La procrastinación es algo que muchas veces domina y controla nuestra conducta, permanecemos esclavos de nuestros pensamientos e inseguridades. Al evitar una situación importante para nosotros nos estamos generando un mayor malestar, aumentando así el sentimiento de que no vamos a ser capaces de hacerlo.

Es posible romper con dicha tendencia cuando nos proponemos a nosotros mismos finalizar aquello que tenemos pendiente, e ir consiguiéndolo cada vez que sea propuesto.

 

 

 

 

Recomendado

Sobre Rafa Aragón 269 Artículos
Autor/Redactor del blog Psiqueviva. Psicólogo y sexólogo con número de colegiado: AO09281. Ilusionado por transmitir conocimientos sobre psicología, así como de promover hábitos saludables a través de las ciencias de la salud en general. Colaborador articulista en páginas como E- ciencia, La mente es maravillosa y marketing4ecommerce.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*