Saltar al contenido

Cómo detener los pensamientos intrusivos

1 abril, 2020

Detener los pensamientos intrusivos se hace necesario cuando estos comienzan a erosionar la resistencia mental y generan angustia.

Los pensamientos intrusivos son todos aquellos pensamientos que se pueden expresar en forma de imágenes o ideas y que aparecen de forma involuntaria o no deseada, siendo capaces incluso de desencadenar ansiedad.

Esto puede llevar a que dichos pensamientos se expresen en compulsiones, es decir, todo aquello que se hace para lidiar con la molestosa imagen.

Es así como hay quienes necesitan verificar mil veces que el grifo del agua está cerrado, o que la puerta no ha quedado abierta (así sepan de más que realmente está cerrada).

Estos pensamientos pueden estar asociados con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), la dismorfofobia corporal, depresión, o con el trastorno de hiperactividad, entre otros.

Toda la angustia y la ansiedad que el individuo sufre como consecuencia de estos pensamientos amerita el aprendizaje de técnicas para detenerlos.

Los pensamientos intrusivos

Las investigaciones señalan que es normal que la mayoría de las personas, entre un 80% y 99%, experimenten en algún momento pensamientos intrusivos desagradables, similares a los que experimentan los casos de las obsesiones clínicas.

Sin embargo, la diferencia se encuentra en que las obsesiones clínicas se presentan con mayor frecuencia que los pensamientos intrusos “normales”; además, se presentan con mayor intensidad.

Esto, por supuesto, deriva en consecuencias negativas, tales como la posibilidad de un pensamiento intrusivo termine por convertirse en una obsesión clínica.

Otros estudios señalan que los pensamientos intrusivos dejan de ser normales cuando generan preocupación y el sujeto intenta controlarlos, de modo que, quienes padecen de este cuadro sufren mucho como consecuencia de sus pensamientos y el enorme esfuerzo por ejercer control sobre ellos.

Esto sucede porque nuestra mente, de forma espontánea, rechaza aquello que es molestoso, pero en otros casos no ocurre.

Ciertos cuadros en los que prevalecen los pensamientos intrusivos están relacionados con algunas de las siguientes afecciones:

  1. Preocupación excesiva
  2. Memoria episódica
  3. TOC
  4. Trastorno de estrés postraumático
  5. Depresión post parto
  6. Ansiedad
  7. Factores genéticos
  8. Trastornos de la alimentación, y otros.

Es por ello que, cuando estos pensamientos no se pueden controlar racionalmente, lo más recomendable es acudir con un psicólogo para buscar apoyo y determinar qué los genera, pudiendo así establecer mecanismos para detenerlos.

Temas comunes en los pensamientos intrusivos

Quienes tienen pensamientos intrusivos que no han podido controlar sienten culpa o vergüenza.

Algunos de los pensamientos intrusivos más frecuentes son los siguientes:

  • Sobre la higiene: estos pensamientos se relacionan con la existencia de bacterias, gérmenes, sustancias y cualquier cosa que pueda contaminar.
  • Respecto al orden: para estas personas, las cosas deben tener una posición y simetría exacta. Cuando esto no ocurre el sujeto siente mucha ansiedad.
  • Referentes al peligro: sobrevienen cuando el individuo piensa que ha olvidado pasar el cerrojo a la puerta, apagar la cocina, tomar siempre la misma ruta en la calle, entre otras.
  • Asociados con la blasfemia: o el temor irracional a infringir las reglas religiosas. Quienes más padecen este tipo de pensamientos intrusivos son las personas dogmáticas o creyentes.
  • Relacionados con los objetos desgastados: o que ya no sirven. A estas personas les cuesta mucho deshacerse de un objeto, incluso si este ya ha perdido su valor. Tal como la compulsión de coleccionar calendarios, balones, guardar marca páginas, objetos navideños inservibles, entre otros.
  • Concernientes al aspecto físico: por ejemplo, quien tiene una idea extravagante e irracional sobre el tamaño de sus orejas, u otra parte del cuerpo. La persona siente que esa parte es de tamaño desproporcional.
  • De orden sexual: o aquellos pensamientos con contenidos sexual que la persona no desea ni quiere tener, pero tampoco puede controlar. Suele darse en sujetos que han tenido experiencias traumáticas de esta índole, o que crecieron en hogares estrictos.
  • En cuanto a la agresión: como por ejemplo la idea de ejercer violencia descontrolada sobre alguien más. La persona que experimenta este tipo de pensamientos siente miedo de sus acciones y siente culpa. No obstante, si la persona en sí quisiera realizar un acto de este tipo no experimentaría dicho malestar asociado a la idea.

Para aminorar la presencia de estos pensamientos intrusivos conviene aprender algunas técnicas.

Cómo detenerlos

La mejor forma de detener los pensamientos intrusivos es aplicando las siguientes sugerencias:

  1. Posponer el pensamiento: y dejarlo para más tarde. Según esta técnica, la idea de postergar el pensamiento a un momento determinado en el día puede generar alivio durante una cantidad importante de tiempo en el día.
  2. Distracción enfocada: el objetivo de este recurso es lograr que el pensamiento quede aislado de la mente. Consiste en distraerse con otras actividades y lograr que el pensamiento vaya desapareciendo.
  3. Evitar situaciones estresantes: dado que estas pueden reanudar la aparición de los pensamientos intrusivos y aportar más intensidad a los mismos.
  4. Suspender la lucha: ya que esto es en vano. Conviene aceptarlos y reconocerlos. Para ello, hay quienes sugieren mirar los pensamientos imaginando que unos pequeños soldados salen de los oídos y sostienen carteles en los que se encuentran los pensamientos. La idea es solo mirarlos y permitirles marchar sin discutir ni impedir su marcha.
  5. Minfdulness o yoga: este tipo de actividades dan paso a la concentración y el enfoque en el presente, además de promover la generosidad con nosotros mismos.
  6. Reconocer que los pensamientos no definen a las personas también puede ayudar a aliviar los síntomas. Al final, los pensamientos pueden aparecer, pero el sujeto es quien elige si les da cabida o los desecha de su vida.

El ejercicio físico también ayuda a estar enfocado en el cuidado de la salud, distraer la mente y aliviar la tensión.

Si estas sugerencias no son suficientes, entonces es recomendable acudir a un especialista a fin de que este brinde apoyo a la persona con otras técnicas más precisas, y que necesitan de la guía de un experto, tal como la técnica de la exposición, por ejemplo.

El sujeto debe tener presente que estos pensamientos intrusivos no tienen por qué determinar su realidad y que de hecho no son reales.

Bibliografía:

  • González, M., Ramírez, G., del Mar Brajin, M., & Londoño, C. (2017). Estrategias cognitivas de control, evitación y regulación emocional: El papel diferencial en pensamientos repetitivos negativos e intrusivos. Ansiedad y Estres.
  • Roca E. (2010). Guía Para Superar Las Obsesiones (Toc). Cop.Es.
  • Rodríguez Biglieri, R. (2008). Perfil cognitivo de pacientes con trastorno obsesivo compulsivo: resultados preliminares. Anu. Investig. – Fac. Psicol., Univ. B. Aires.
  • Vílchez, M., & Orozco, M. T. (2015). Aplicación De La Terapia Cognitivo–Conductual En Un Caso De Trastorno Obsesivo Compulsivo. Revista de Casos Clínicos En Salud Mental.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Digital Inspiration S.L..
  • Finalidad  Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios  Digital Inspiration S.L..
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.