Saltar al contenido

Sobre el amor

28 febrero, 2013

Cada una de las emociones que experimenta el ser humano adquiere un valor y un sentido fundamental, puesto que todas ellas cumplen con alguna función importante y necesaria, tanto las positivas como las negativas son imprescindibles para hacer de nuestras vidas una experiencia única.  El miedo, la irá, también el asco, cumplen la función de alertarnos para la supervivencia. Gracias a la alegría y la euforia hacemos que nuestras vidas sean menos aburridas, más intensas y agradables. Sin el sufrimiento y el malestar no indagaríamos en la contemplación de nuestro ser, profundizando sobre nuestra existencia y el sentido por el cual vivir. Mediante la sorpresa  la vida nos resulta menos previsible,  más divertida e interesante.

Pero existe una emoción que seguramente prevalezca ante todas ellas, el amor, esta emoción produce un estado de alteración en nuestro organismo que es capaz de potenciar todas nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas, una persona enamorada experimenta en su cuerpo una ansiedad positiva que permite una vivacidad inusual en su rostro, puede llegar a perder peso, la llama del deseo y la apetencia sexual se manifiesta como un torbellino. De repente, el sistema inmune se ve fortalecido y quedan relegadas a un segundo plano necesidades básicas como comer o dormir, al tener menos apetito, poco sueño y sentir menos el cansancio, incluso se incrementa la resistencia al dolor. La concentración disminuye, ya que la persona amada ocupa la mayor parte de nuestros pensamientos, abriéndose paso ante cualquier circunstancia importante. Aumenta la creatividad; la capacidad de aprendizaje y la tolerancia a la frustración, nuestra autoestima se ve fortalecida, las ganas de agradar y la actitud positiva son una constante. Bajo esta espiral se desata el enamoramiento alterando nuestro estado fisiológico, el pensamiento y la conducta.

Venus-Amor

Adentrarse en este estado supone muchos riesgos, que saben muy bien los que ya pasaron por él, por lo que muchas personas procuran intentar resistirse ante la idea de volver a enamorarse, pero esta emoción tiene la característica de ser imprevisible, avanzando desmesuradamente, logrando ocupar nuestro pensamiento cuasi en su totalidad,  liberándose del razonamiento y la sensatez. Fluye y se establece de pronto, sin apenas avisar, sin pedirnos permiso, desestabilizando todos nuestros esquemas mentales. Y nos inunda de esta manera, porque así debe de ser, puesto que todo lo que nos produce, ya obtengamos consecuencias positivas o negativas, aporta unos beneficios los cuales siempre merecerán la pena a pesar de todo. Llegar a este estado al que muchos anhelan;  no es cuestión ni de ser más o menos listo; ni más o menos guapo; ni de disponer de unos mejores recursos económicos, ser más joven o viejo, ni se busca ni se encuentra persiguiéndolo. Simplemente aparece, y como bien decía Pascal, sólo hay que querer, querer profundamente, porque “Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente.”

La etapa siguiente al enamoramiento,  si los amantes se corresponden y sobreviven a su intensidad, irremediablemente aparece el amor, más extenso en el tiempo, comienzan a crecer sus raíces y la pasión desciende con respecto a la etapa de enamoramiento, pero se generan emociones de compromiso, como el cariño, la intimidad y la compenetración, haciendo del amor una emoción ya más estable y sólida, menos vulnerable y por lo tanto más enriquecedora. Es por ello por lo que en esta fase es más complicado romper con la relación, ya que se han construido los pilares básicos, donde el compromiso juega un papel fundamental; reforzándose  mediante el apego, los hijos, bienes conjuntos, familiares, amigos, recursos emocionales invertidos, etc.

Marinero-Enfermera-Amor

Enamorarse es fácil, mantener el amor es lo difícil. El amor se alimenta del equilibrio de la pareja, la reciprocidad, y el cuidarlo tanto como si se tratase de nuestra propia salud. La pareja tiene que estar dispuesta a luchar, ambos por alimentar y mantener el amor, sino, esta llama se irá apagando, y llega un momento crucial donde disminuye, y sin dar cuenta de ello, acaba por extinguirse, y no hay forma de recuperarlo. En este transcurso es importante saber atender a los mensajes explícitos, tácitos, e incluso inconscientes que emite nuestra pareja mediante su conducta, hay que estar atento, ya que resulta totalmente necesario saber interpretar adecuadamente las señales y dialogar, éstas son las claves tanto para reforzar la relación del día a día, si son atendidas adecuadamente, como para debilitar la relación conforme va pasando el tiempo, si estas claves no son lo suficientemente tenidas en cuenta.  El desamor llega fácilmente cuando no cuidamos ciertos aspectos esenciales, aunque no siempre es por culpa de la pareja ni de uno de ellos en concreto, y simplemente llega la ocasión en que uno de los dos o ambos han cambiado y no van por el mismo rumbo que antes compartían. A pesar de todo, enamorarse y pasar por el amor siempre compensa y merece la pena. Cuando un amor termina, se vuelven a generar las oportunidades para que otro aparezca, no será mejor ni peor, simplemente diferente, bajo otras circunstancias y otros componentes que volverán a encandilarnos.

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”
Antoine de Saint-Exupery

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Digital Inspiration S.L. .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios Digital Inspiration S.L..
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Comentarios (4)

Me parece excelente!

Responder

¡Muchas gracias John!
Un saludo.

Responder

el amor puede dañar, pero el mismo amor debe serte mejor día con día.
muy cierto bonitas palabras.

Responder