Padres separados: cómo coordinar con los niños en las Fiestas

Para la mayoría de las personas la época de las Fiestas suelen ser un momento del año anhelado porque implica festejos, regalos y encuentros. Para otras personas es un momento de angustia por los que ya no están o por los proyectos que no pudieron realizarse. Pero hay un capítulo especial para los padres separados: cómo coordinar con los niños en las Fiestas para que cada uno pueda pasar una noche con sus hijos y que esto no sea un problema.

Existen diferentes estilos de padres divorciados y cada uno depende del tipo de relación que se haya establecido, repercutiendo directamente sobre la organización cotidiana de los niños, incluyendo las ocasiones especiales, como son las Fiestas. Es importante reflexionar sobre la relación parental en beneficio del bienestar de los menores. Por eso aquí presentamos algunos de los posibles estilos y proponemos alternativas para que las fiestas no sean otro pretexto de discusión.

“Los niños se quedan conmigo”

Hay parejas que no pudieron resolver sus diferencias generando una disputa constante. Todos los temas son plausibles de convertirse en problemas: regalos de cumpleaños, festejos de cumpleaños, reuniones en la escuela, calificaciones, mensualidad, fines de semana, vacaciones, etc.

Es cierto que coordinar la jornada entre el trabajo, la escuela y el ocio no es tarea sencilla, pero si encima agregamos los conflictos vinculares el desastre es inminente. Sobre todo para los niños, que quedan en el medio de una situación en la que no poseen voz, pero la vivencian a merced de sus adultos responsables. Y en los términos descriptos, la felicidad no es la protagonista. Entonces es importante que durante esta época del año prioricemos que las Fiestas son un momento donde los recuerdos amorosos queden para el después.

No es lo mismo una foto de los niños en las Fiestas sólo con un padre que con los dos, aunque no sea en el mismo portarretrato. En lugar de ser egoístas con el otro, consideremos ser mejores con el prójimo y que los niños posean tantos recuerdos amenos como sean posibles. No importa si luego las discusiones continúan, cada uno sabe por qué pelea, pero las fiestas deben ser un momento de alegría compartida.

“Me voy de vacaciones en las fiestas y los niños vienen conmigo”

Las vacaciones anuales suelen ser muy anheladas y cuando los niños están en el medio de una pareja separada aparece un nuevo conflicto. Pero si encima le agregamos que las vacaciones sean durante las Fiestas, el problema pasa a ser mayor.

Aquí pueden ocurrir dos opciones: que las vacaciones sean sin los niños o, al contrario, que los niños se vayan de vacaciones en las Fiestas con uno de los padres.

A veces, la posibilidad de elegir cuándo tomarse el receso laboral no es una opción, sino que nos lo imponen. No obstante, esto no debería ser una excusa. Es importante ser precavido y evitar conflictos que lastimen a los niños. Por eso, si no hay posibilidad de cambiar la fecha de las vacaciones será importante prever que las celebraciones son tan importantes como el descanso. Y que ambos proyectos de los padres separados en las Fiestas deben poder concretarse en armonía.

Entonces, dado que las fiestas suelen ser dos semanas consecutivas, podrá tomarse una de vacaciones incluyendo a los niños y festejar una de las Fiestas mientras que la siguiente, los niños deberán pasarlo con el otro padre. Así, los niños podrán disfrutar de dos momentos diferentes con cada uno de sus padres sintiendo que lo importante es la familia, aunque ésta esté separada. Para los niños, las Fiestas son un momento de encuentro familiar y es importante respetarlo, fomentarlo y priorizarlo.

Familia ensamblada

Hay parejas que han tenido hijos, se han separado y cada uno ha vuelto a formar otra familia con más hijos. En otro momento de la historia, esto estaba muy mal visto y aunque hoy en día es muy común, los prejuicios continúan.

Pero si lo más importante es el bienestar de los niños y sobre todo en las Fiestas, coordinar entre los padres debe ser la prioridad. Cuando la familia núcleo se divide y cada padre forma nuevas familias ensambladas, la multiplicidad de vínculos aumenta proporcionalmente.

Cuánto mayor respeto haya entre los padres, mayor comprensión y posibilidad de modificar formatos conservadores en favor de los niños. Los tuyos y los míos pasan a conformar una nueva familia, que no implica verse cotidianamente o cada fin de semana, pero sí comprometerse a reunirse en ocasiones especiales para compartir esos momentos.

Coordinar es cooperar: fundamental para padres separados en las Fiestas

Cuando los vínculos se rompen es difícil recomponerlos. Pero cuando hay niños en el medio, esto debe ser revertido. Las Fiestas son una gran ocasión para remediar aquellas diferencias sin necesidad de tener que compartirlas. Es decir, que se puede ser cordial, organizado, precavido y considerado para que los niños, y uno también, disfruten de las Fiestas.

Para ello es necesario planificar horarios, eventos, compromisos, viajes y distancias. Una vez que logremos armar un esquema con las responsabilidades debemos comunicárselas al otro padre. Así podremos entablar un diálogo tranquilo a modo informativo para luego coordinar.

Definitivamente será necesario cooperar con el otro y viceversa. Entonces, lo ideal es anticiparse varias semanas para que la organización no sea apresurada. Así podremos cooperar con las ideas para llegar a una equivalencia respecto a tiempos compartidos con los niños. Asimismo, hay que anticiparse para que tampoco las últimas dos semanas del año se vuelvan un proyecto inabordable o enloquecedor.

Si hay buena predisposición, diálogo sincero, preservando que los niños disfruten de las Fiestas con ambos padres, no hay forma que el plan salga mal. Se puede coordinar, se puede aprovechar las fiestas para cambiar viejos hábitos o para proponer nuevos, teniendo en cuenta siempre el bienestar de los niños.

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