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Infertilidad: cómo influye en la salud emocional

10 febrero, 2020

En algún momento, las parejas deciden buscar un embarazo y agrandar la familia. Por lo general, esta decisión se toma luego de varias conversaciones y el objetivo es claro: convertirse en padres. Lamentablemente, existen casos en los que el sueño de ser padres se complica debido a que la naturaleza impide este proceso y se considera la posibilidad de recurrir a métodos de fertilidad. 

Aunque suene sencillo, lo cierto es que las parejas que se someten a métodos de reproducción asistida, viven un proceso totalmente diferente a las parejas que logran un embarazo de manera natural. Esto puede suponer un reto y ocasionar un cúmulo de emociones como: estrés, ansiedad, presión de saber si es estéril y sentir culpa, influyendo en el estado emocional de la pareja. 

Si tras un año de intentar concebir, la pareja no logra el embarazo de manera natural, se recomienda asistir con un especialista. Existen diversos factores de infertilidad femenina y masculina, la miomatosis uterina es una de las comunes entre las mujeres y la azoospermia se presentan en alto porcentaje en los hombres, sin embargo no son las únicas.

Sin importar el diagnóstico, el acompañamiento psicológico es un factor clave para que las parejas superen este proceso de la manera más saludable para ambos. 

Cómo influye la infertilidad en la salud emocional 

Diagnosticar un problema de infertilidad o esterilidad, podría suponer una importante crisis para la pareja, especialmente cuando el deseo de ser padres es grande. Dicha crisis puede estar acompañada de tristeza, desesperanza, ansiedad, depresión, en fin, de un desequilibrio emocional que no todas las parejas son capaces de superar.

En los últimos años, se han realizado estudios para evaluar el impacto psicológico que tiene el diagnóstico de infertilidad, individualmente o como pareja. En primer lugar, se reflejó una crisis vital originada por un desgaste emocional para la pareja, convirtiéndose en un proceso cíclico. Este se caracteriza por el surgimiento de esperanza al inicio del ciclo y la sensación de fracaso, cuando llega la menstruación.

En segundo lugar, se encontró el elevado costo económico de los tratamientos de fertilidad, la realización de procesos quirúrgicos que generan un dolor físico y la invasión a la privacidad sexual de la pareja, que suele generar un rechazo por alguno de los miembros. 

Algunos estudios que evaluaron las alteraciones emocionales de las parejas consultadas por infertilidad, determinaron los siguientes resultados: 

  • Sentimiento de incapacidad 
  • Desesperación 
  • Pena 
  • Envidia 
  • Celos hacia la mujer embarazada 
  • Miedo 
  • Pérdida de la líbido 
  • Impotencia 
  • Inestabilidad emocional 
  • Pérdida de la autoestima 
  • Culpa 
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Algunas personas experimentan la idea del suicidio. 

Un estudio realizado en Canadá, en la que participaron más de mil parejas con infertilidad, indicó que las parejas sufrían de trastornos psicosomáticos, así como represión de las reacciones emocionales y de manera ocasional, experimentaban un deseo frenético de adoptar un hijo rápidamente o someterse a un programa de fecundación in vitro y, en menor medida, pensaban en buscar una madre sustituta. 

Dicho estudio también reflejó que las parejas sentían la necesidad de someterse a un tratamiento psicológico y terapéutico individual o en pareja que los ayudara a superar este reto. 

La sensación de fracaso también es un síntoma habitual en parejas que se encuentran realizando un tratamiento de fertilidad, ocurriendo hasta en un 70% de los casos. 

¿Qué pasa con las parejas que fracasan en los tratamientos de fertilidad?

Según estudios que han evaluado a parejas sometidas a tratamientos de fertilidad y han fracasado, al menos el 50% experimenta alteraciones psicológicas importantes.

Dependiendo de la pareja, las alteraciones que se encontraron son: 

  • Disminución o ausencia de placer durante las relaciones sexuales, asociadas con fines netamente reproductivos.
  • La infertilidad se convierte en un problema o tema tabú en la pareja. Esto hace que ambas partes se sienten solos o vacíos al no poder hablar de un tema importante.
  • La pareja puede sentirse incompleta, impidiendo una buena relación matrimonial.
  • Puede descubrirse que el deseo de paternidad no es el mismo para ambos. En algunos casos, se conoce que uno de ellos se sometió al tratamiento de fertilidad para satisfacer a su pareja.  Eventualmente, genera problemas de comunicación y confianza.
  • El sentimiento de culpabilidad es recurrente y puede que en algunos casos el reproche se convierta en una discusión recurrente.
  • El estudio refleja que las parejas que más experimentan trastornos o alteraciones psicológicos, son aquellas dependientes o simbióticas.