Terapia familiar con Marta Bravo Herreros

terapia familiar

En este artículo nos entrevistamos con la Orientadora Marta Bravo Herreros , psicopedagoga y terapeuta, especialista en terapia familiar.

Antes de comenzar, permítame decir que estamos muy agradecidos de que haya reservado parte de su valioso tiempo para esta entrevista.

 

 

Explícanos tu trayectoria en el mundo de la psicología.

En 1999 decidí arrancar mi carrera profesional dentro de la psicología con mi propio gabinete psicopedagógico. Desde entonces, he compaginado mi trabajo en mi centro con mi labor educativa en el colegio de educación primaria en el que ejerzo de profesora y orientadora.

Ambos trabajos me apasionan y contribuyen a que continúe mi formación en psicología. Por eso me he especializado en diversos campos, como por ejemplo en el diagnóstico y tratamiento del TDAH, o me he formado en nuevos enfoques para aplicar en mis terapias, como la terapia focalizada en las emociones, de Leslie Greenberg. Todo ello tiene la única finalidad de conseguir ser una mejor profesional y que todo mi trabajo con mis clientes y mis alumnos sea mas efectivo.

 

¿Por qué elegiste esta profesión?

Elegí esta profesión porque me encanta ayudar a las personas y me fascina el mundo de las emociones y los pensamientos. Es increíble ver cómo algo tan abstracto como son las emociones, conduce nuestra vida y es la base de las relaciones entre las personas. Esta profesión me ha ayudado a comprenderme mejor a mí misma y también a todos los que están a mi alrededor.

 

¿Qué es lo que te gusta de la psicología?

Lo que más me gusta de la psicología es que me da respuesta a muchas cosas que parecen no tenerla.  Las relaciones entre las personas son muy complicadas y están llenas de incógnitas. La práctica de la psicología me ayuda a buscar explicaciones a las reacciones y conductas de los demás. Me permite ser comprensiva y abrir mi mente a nuevas ideas. Me ayuda a ponerme en el lugar del otro, y sobre todo me ayuda a no me emitir juicios de valor sobre los demás.  En definitiva, creo que la psicología me ha ayudado a convertirme en mejor persona.

 

Para algunos la terapia familiar es una auténtica desconocida ¿Qué se entiende por terapia familiar? 

La terapia familiar debe verse como un apoyo para superar dificultades dentro de la propia familia. Y desde nuestro centro nos gusta llamarlo así, “apoyo” porque consideramos que la vida nos obliga a hacer frente a situaciones para las que no nos sentimos preparados. Y es ante esas situaciones donde necesitamos que a veces nos echen una mano desde fuera, que nos acompañen hasta que superemos la dificultad. Nos sorprendería saber en cuántos hogares hay problemas graves de convivencia que a simple vista no se aprecian ni se intuyen. Podemos decir que es una “desconocida” muy necesaria.

 

¿Cuándo alguien se mete en un tema tan intimo como la familia, que posición adopta el psicólogo en cuanto a la cercanía y empatía?

Desde el Gabinete AM creemos que para que una terapia sea efectiva, la familia tiene que confiar plenamente en el terapeuta y dejarse guiar por él. Eso solo se consigue si existe conexión entre paciente y terapeuta.  Esto que psicología se conoce como “rapport”, para nosotras constituye el primer paso y el más decisivo en el comienzo de una terapia. En el caso de la terapia de la familia, establecer este clima de confianza es una labor más difícil todavía porque siempre hay algún miembro con el que cuesta más construir ese vínculo.  No trabajamos con un sujeto aislado, sino que el trabajo de terapia se desarrolla con la familia entendida como sistema, por lo que la relación entre terapeuta y los diversos sujetos de la familia debe ser igualitaria y equilibrada.

 

 

Fomentar el respeto y eliminar el rencor, debe ser un principio inamovible de cualquier unidad familiar.

 

 

Me imagino que cuando una familia va a terapia es cuando están en una situación limite ¿cómo es la primera toma de contacto y en que consiste la terapia?

Reconocer que existen problemas dentro de la familia es un proceso duro y que tiende a dejarse pasar hasta que llega a situaciones insostenibles donde la intervención externa se hace necesaria e imprescindible. Por eso es la gran desconocida como me decías al comienzo de la entrevista. Porque cuesta reconocer que se necesita ayuda para reconducir la vida familiar.  A nivel social, el hecho de acudir a terapia se vive como un fracaso, y por eso cuesta tanto dar ese paso. Debemos cambiar esa visión, y entender la terapia familiar como un apoyo más para superar las dificultades.

 

¿Cuál es el problema que más se repite en las terapias que llevas a cabo?

Quizá las mayores consultas se refieren a la falta de disciplina de los hijos. Los padres acuden a nosotros para solicitar ayuda porque no pueden controlar a sus hijos, tanto en el caso de niños, como de adolescentes.  Realmente vemos situaciones angustiosas en los que los padres no controlan el comportamiento de los hijos y no saben como ponerles límites.  Cuando la situación está muy descontrolada, frecuentemente existen problemas de fondo en el seno de la familia que se mantienen ocultos y que se hacer patentes a medida que se profundiza en las sesiones de terapia. En otros casos, los padres solo necesitan pequeñas orientaciones que les ayuden a reconducir las situaciones problemáticas que viven con sus hijos, y también viceversa. A veces son los hijos los que necesitan ayuda para comprender las necesidades de sus padres.

 

¿Hay determinadas épocas donde se presentan mas problemas que solucionar en las terapias familiares?

En lo que se refiere a los problemas de convivencia entre padre e hijos, el tema de los estudios genera gran controversia y es el principal motivo de discusión. Durante las vacaciones escolares muchos hogares se sienten aliviados y muchos de nuestros clientes nos confiesan que desean que llegue el final de curso, para olvidarse de las exigencias escolares.

 

¿Cuándo es recomendable que una familia se plantee asistir a una terapia de familia?

No existe una situación concreta en la que podamos afirmar que es necesario acudir a terapia. Más bien, podríamos decir que ese punto de inflexión viene dado más que por acontecimientos, por sentimientos y sensaciones. Cuando se percibe que somo incapaces de controlar una situación concreta, y/o tenemos sentimientos de ansiedad, nerviosismo exagerado y que se prolongan durante mucho tiempo y afectan a varios ámbitos de nuestra vida, podemos y debemos plantearnos pedir ayuda.

 

¿como esta afectando las nuevas tecnologías como el uso excesivo del móvil en las familias?

Digamos que lo que afecta o enturbia la dinámica familiar es el mal uso que hacemos de las nuevas tecnologías. Una de las dudas más frecuentes que nos trasladan los padres en nuestras consultas es la de cómo controlar el uso que hacen sus hijos de sus dispositivos móviles (tablets, teléfonos) y de las videoconsolas.  Las nuevas tecnologías nos proporcionan ocio de forma permanente, y este aspecto supone un problema cuando no se sabe gestionar bien, dado que se encuentran a nuestro lado las 24 horas del día. Tanto adultos como jóvenes y niños, tienen a su alcance dispositivos con los que conseguir todo lo que quieran de manera inmediata, por lo que es necesario educar y enseñar a usarlos desde los primeros años de vida, aspecto que desde Gabinete AM consideramos que no se está haciendo. Ya no se trata de ser estrictos con la edad a la que comienza a usarse, sino que esos primeros usos se enmarquen dentro de unas pautas y normas correctas, que se mantengan y se cumplan tanto por padres e hijos.

 

 

Para terminar la entrevista, danos un consejo para que nuestras familias estén más unidas y no discutamos tanto.

Las discusiones familiares son inevitables. Quién diga que no discute con su marido o mujer,   hijos o hijas no está siendo sincero. No debemos luchar por evitarlas, pero si debemos adoptar una serie de actitudes que minimizan sus efectos negativos. En mis sesiones de terapia familiar solemos trabajar lo que yo llamo “La doble R”. Desde mi punto de vista, lo primero de todo es el respeto, no se deben tolerar ni permitir en ningún caso las faltas de respeto de unos hacia otros. Esta seria la primera “r”, y la segunda hace referencia al rencor. Cuando alargamos las discusiones en el tiempo, y tras una discusión seguimos enfadados con la otra persona durante días, incluso semanas, lo que hacemos es alimentar el rencor. Este rencor hacer que las relaciones familiares se enfríen y se debiliten, favoreciendo el aumento de discusiones.  Por lo tanto, fomentar el respeto y eliminar el rencor, debe ser un principio inamovible de cualquier unidad familiar.

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