¿Qué es la Disortografía? Síntomas y tratamiento

Los niños con disortografía (también conocida como disgrafía disléxica, o, simplemente, dislexia) suelen presentar una caligrafía irregular y deforme, dificultad en sostener el lápiz y pueden escribir más despacio.

La disortografía es una alteración funcional en el componente motoro del acto de escribir, que afecta a la calidad de la escritura. Se trata de un trastorno de aprendizaje como la discalculia, más ligada a los conceptos matemáticos, o la dislexia, que afecta a la lectura. Por cierto, muchas veces la disortografía está ligada a la dislexia o el déficit de atención (60% de los casos).

Los niños con disortografía tienen una caligrafía irregular en el trazado y en la forma de las letras, unida a dificultades en la motricidad fina y también suelen ser más lentos para escribir. Esta condición integra los trastornos de aprendizaje específico con un déficit en la expresión escrita.

La propuesta de la zona de desarrollo próximo de Lev Vigotsky puede servir de ayuda para esta clase de problemáticas, para que el niño por sí mismo, con ayuda pueda ir descubriendo lo que es capaz de hacer, e ir avanzando mediante el ritmo que necesite y mejor se adapte a él. Lo que se llama en el constructivismo como andamiaje.

¿Cuáles son los síntomas de la disortografía?

Existen varios síntomas a los que debe estar atento cuando se trata de disortografía. Pero conviene resaltar que, en la mayoría de los casos, es preciso tener casi todos estos síntomas para que el diagnóstico sea hecho. Entre ellos están:

La Forma irregular de sostener el lápiz y dificultad en la presión a aplicar;

Trazo muy grueso o muy suave;

La Forma de las letras irreconocible, muchas veces distorsionada o simplificada, haciendo que sólo el niño pueda leer lo que escribió;

Letra excesivamente grande o pequeña o con tamaños incoherentes;

Espaciado irregular entre letras o palabras, que pueden estar muy alejadas o superpuestas;

Escritura demasiado rápida o lenta;

Postura gráfica incorrecta;

No ser capaz de respetar las líneas;

Inclinación incoherente de las letras y las palabras;

El Uso incorrecto de mayúsculas y minúsculas;

Puntuación inexistente o incorrecta;

Errores ortográficos con omisión o sustitución de letras;

Desorganización general en la hoja o texto.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Como en otras dificultades de aprendizaje, hacer el diagnóstico no siempre es fácil. Si detecta casi todos estos síntomas en un niño debe ver a un especialista. Se vuelve a evaluar el caso, estableciendo un cuadro clínico preciso y evaluando la mejor forma de intervención.

¿Cuál es el tratamiento?

En cualquier perturbación el lema es siempre el mismo: cuanto más temprano se inicia la terapia mejor. Un niño que sufre de disortografía siempre va a tener más dificultad en términos escolares, no necesariamente en el aprendizaje sino en la presentación de los trabajos.

El ideal era que, en la escuela, el profesor adopta un aprendizaje más individualizado, utilizando técnicas para satisfacer las necesidades del estudiante con disortografía.

El niño también debe ser sensible para evaluar su propia escritura y hasta la de los demás. Y la escritura del profesor/ terapeuta debe servir de modelo. Además, se puede hacer ejercicios guiando la mano del alumno. Deben ser incentivos cuando las tareas se han completado con éxito y de ir dando indicaciones para correcciones necesarias.

La postura, el control corporal, la percepción espacio-temporal y la coordinación visomotora, además de aspectos específicos del grafismo deben ser trabajados.

En casa, los padres pueden hacer con los niños dibujos, pintura, modelado y tareas de escritura.

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