Habilidades de comunicación: la escucha activa

gesto de silencio para escuchar

La escucha activa forma parte de una buena comunicación, si bien es importante saber transmitir lo que se quiere decir mediante el habla, resulta aún más importante saber escuchar puesto que es la clave para una comunicación efectiva, con sentido y de calidad.

Un buen comunicador debe dominar tanto la habilidad de la oratoria como la de escucha, ya que estas habilidades se complementan para ofrecer un discurso coherente, atendiendo a las necesidades de la persona con la que se mantiene la comunicación.

Para saber hablar es preciso saber escuchar

– Plutarco

¿Qué es la escucha activa?

Esta habilidad de la escucha activa pese a ser tan importante pocas son las personas que la tienen bien desarrollada, una cosa es creer tenerla, podemos darnos cuenta de si hemos entrenado bien esta habilidad cuando mantenemos una relación de cruce de opiniones o pensamientos, y estamos más pendientes de qué vamos a responder, y cómo lo vamos a decir a lo que realmente nos están expresando.

Cortar un discurso, no dejar hablar a la otra persona, no atender lo que otro pretende comunicar, son ejemplos de una escucha activa pobre. Cuando personas de este tipo entre ellas conversan, se dice que es un “diálogo de sordos” teniendo tan poco sentido que se convierte en un “diálogo de besugos”

Nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, sino que escuchamos para contestar.

escucha activa

¿Qué implica la escucha activa?

Cuando se dispone de una buena escucha activa, se capta mejor la atención de los demás, llegando al interlocutor de forma más profunda, permitiéndole expresar lo que necesita, haciéndole sentir más cómodo, gracias a la confianza que se transmite y el vínculo que se genera.

Una persona que domine la escucha activa tendrá mejores relaciones tanto profesionales, como sociales, familiares y de pareja; ya que se reducen los malentendidos y con ello las disputas. Se mejora el entendimiento y la comprensión hacia las emociones de los demás, permitiendo no caer en los enfados, las frustraciones y las discusiones acaloradas; que tanto malestar y estrés provocan.

Lo que se debe vitar para facilitar la escucha activa

Hay una serie de hábitos, comportamientos y actitudes que la mayoría de las personas solemos tener a la hora de comunicarnos. Hemos aprendido precisamente a no utilizar la escucha activa, sino a todo lo contrario, a interrumpir y juzgar; propiciando así una comunicación nefasta, llena de malos entendidos e interpretaciones equivocadas. Estos son algunos de los errores que debemos evitar si queremos propiciar la escucha activa:

  1. Juzgar, al realizar juicios precipitados nos cerramos rápidamente a cualquier posibilidad de escucha auténtica.
  2. Descalificar e insultar cuando ofrecemos nuestra opinión.
  3. Interrumpir constantemente la conversación de los demás.
  4. Intentar solucionar los problemas de los demás. Quien nos está compartiendo su problema no quiere que se lo solucionemos, sino que le ofrezcamos comprensión y apoyo mediante la escucha.
  5. Contar nuestra propia historia. Quien nos está contando lo que le ha ocurrido necesita en ese momento que escuches su historia personal, no que la relaciones con tus propias historias.
  6. Ofrecer consejos que nadie nos ha pedido. Cuando escuchamos no es necesario intervenir, la persona que habla no querrá que le aconsejen a no ser que lo pida explícitamente.

Sabes escuchar es una habilidad que se puede ejercitar mediante la paciencia y el respeto.

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