La vacuna contra la cocaína pasa el obstáculo de la prueba clave

NUEVA VACUNA CONTRA LA COCAÍNA PRUEBA QUE LA DROGA NO ALCANZA EL CEREBRO, PRUEBAS CON HUMANOS EN EL HORIZONTE

NUEVA YORK (10 de mayo, 2013) — Investigadores del Weill Cornell Medical College han probado con éxito la nueva vacuna contra la cocaína en primates, acercándose las pruebas con humanos.

Su estudio, publicado online en la revista Neuropsychopharmacology, usó una técnica radiológica para demostrar que la vacuna contra la cocaína previene la llegada de la droga al cerebro y el aumento consecuente de dopamina.

“La vacuna se come la cocaína en la sangre como lo haría Pac-man antes de que alcance el cerebro,” dice el investigador principal, el Dr. Ronald G. Crystal, jefe del departamento de Medicina Genética en la Weill Cornell Medical College.

“Creemos que esta estrategia es un éxito para esos individuos, entre los 1,4 millones de consumidores de cocaína estimados en EEUU, que luchan por cesar su adicción por la droga” dice el investigador. “Incluso si una persona que recibe la vacuna y recae,la cocaína no surtirá efecto.”

El Dr. Crystal dice que espera comenzar los ensayos con humanos en aproximadamente un año.

La cocaína,una pequeñá molécula, produce sentimientos placenteros porque bloquea el reciclado de dopamina — el llamado neurotransmisor del “placer” — en dos áreas del cerebro, el putamen en el cerebro anterior y el nucleo caudado en el centro del cerebro. Cuando la dopamina se acumula al final de los nervios, “se produce esa inundación de dopamina en el cerebro y esa es la sensación placentera que produce el subidón de cocaína” dice el Dr. Crystal.

La nueva vacuna que el Dr. Crystal y sus colegas han desarrollado combina partes del virus del resfriado común con una molécula que imita a la cocaína. Cuando se inyecta la vacuna en el animal, su cuerpo “ve” el virus del resfriado común y organiza una respuesta inmune contra ambos: el virus y el imitador de la cocaína adherido a él. “El sistema inmune aprende a ver la cocaína como un invasor” dice el Dr. Crystal. “Una vez las células inmunitarias aprenden a tratar la cocaína como a un enemigo, produce anticuerpos, y desde ese momento, contra la cocaína que entra en el cuerpo.”

En el primer estudio en animales, los investigadores inyectaron billones del brebaje viral en el ratón de laboratorio, y encontraron que se generaba una fuerte respuesta inmune contra la vacuna. Asimismo, cuando los científicos extrayeron los anticuerpos producidos por el ratón y los pusieron en tubos de ensayo, engullieron la cocaína. También observaron que los ratones que recibieron la cocaína y la vacuna estaban mucho menos hiperactivos que los ratones que sólo recibieron cocaína.

DOSIS DE REFUERZO PARA MITIGAR EL EFECTO DE LA COCAÍNA

En este estudio, los investigadores buscaban definir con precisión cuán efectiva es la vacuna contra la cocaína en primates no humanos, que están más próximos biológicamente a los humanos que los ratones.

Diseñaron una herramienta para medir cuánta cocaína se unía a los transportadores de dopamina, que coge la dopamina en la sinápsis entre neuronas y la saca para su reciclaje. Si la cocaína está en el cerebro, se liga al transportador, bloqueándolo de forma efectivamente la salida de la dopamina de la sinapsis, manteniendo el neurotrasmisor activo para producir el efecto de la cocaína.

En el estudio, los investigadores adherieron un marcado isotópico efímero al transportador de dopamina. La actividad del marcador pudo ser vista con el uso de Tomografía por Emisión de Positrones (PET). La herramienta marcó cuánto isótopo se había unido al receptor de dopamina en presencia o ausencia de cocaína.

El estudio con PET no mostró diferencia entre en la unión del marcador al transportador de dopamina en animales con o sin vacunas si a ambos grupos no se les administraba la cocaína. Pero cuando se daba cocaína a los primates, había una caída significativa en la actividad del marcador en los animales que no fueron vacunados. Eso significa que sin la vacuna, la cocaína desplazaba el marcador de unión hacia el receptor de dopamina. La investigación previa había mostrado en humanos que al menos el 47% de los transportadores de dopamina tenían que ser ocupados por la droga para producir el efecto eufórico de la cocaína. Los investigadores encontraron, en animales vacunados, que la ocupación de cocaína en el receptor era reducida a niveles de hasta el 20%.

“Esto es una demostración directa en un animal de dimensiones grandes de que, usando tecnología de medicina nuclear, podemos reducir las cantidades de cocaína que alcanzan el cerebro lo suficiente para aminorar el umbral con el que se consigue la euforia” dice el Dr. Crystal.

Cuando la vacuna se estudie en humanos, el marcador inocuo (no tóxico) de dopamina puede ser usado para estudiar su efectividad, añade.

Los investigadores desconocen con qué frecuencia la vacuna necesita ser administrada en humanos para mantener el efecto contra la cocaína. Una vacuna duró trece semanas en ratones y siete en primates no humanos.

“La vacuna contra la cocaína requerirá inyecciones de refuerzo en humanos, pero aún no sabemos con qué frecuencia se necesitarán” dice el Dr. Crystal. “Creo que para esas personas que quieren acabar con su adicción, una tanda de vacunas ayudará.”

Entre los co-autores del estudio se incluyen: Dr. Anat Maoz, Dr. Martin J. Hicks, Dr. Shankar Vallabhajosula, Michael Synan, Dr. Paresh J. Kothari, Dr. Jonathan P. Dyke, Dr. Douglas J. Ballon, Dr. Stephen M. Kaminsky, Dr. Bishnu P. De y Dr. Jonathan B. Rosenberg de la Weill Cornell Medical College; Dr. Diana Martinez de la Columbia University; y Dr. George F. Koob y Dr. Kim D. Janda de The Scripps Research Institute.

El estudio fue impulsado por donaciones del National Institute on Drug Abuse (NIDA).

El Cornell Center for Technology Enterprise and Commercialization, en nombre de la Cornell University,ha presentado una solicitud de patente sobre el estudio comentado en este comunicado de prensa. El Dr. Crystal es nombrado como co-inventor en la soliditud de patente.

El Dr. Vallabhajosula tiene acuerdos de asociación con dos compañías radiofarmacéuticas. El resto de autores declara no tener conflictos de interés.

Fuente: Weill Cornell Medical College press release

AVISO: La presente traducción ha sido llevada a cabo para esta página web con fines divulgativos a partir del comunicado de prensa oficial. La presente traducción no consiste en una traducción oficial y puede presentar diversos errores que se subsanarán según se conozcan. Para leer el comunicado sin posibles errores puede acceder al comunicado de prensa en inglés.

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Sobre Alejandro Medrano Fernández 2 Artículos
Estudiante de Criminología y Psicología.

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