¿Existe el “gen de la homosexualidad”?

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En el Día del Orgullo LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual), día en el que todo este colectivo se manifiesta y reivindica por los derechos que les pertenecen. Desde hace décadas, la existencia de la homosexualidad ha sido explorada por científicos y psicólogos. Gracias a ello se ha llegando a diferentes conclusiones acerca de su origen —genético o psicológico—. Podemos cuestionar así si existe un gen de la homosexualidad, si son las hormonas las que condicionan nuestra atracción, o si por el contrario ninguna de estas afirmaciones es cierta.

 

Argumentos a favor del “gen homosexual”

Numerosos estudios en las últimas décadas han barajado la posibilidad de que exista un gen que explique la homosexualidad. De esta manera se terminaría por rechazar todo supuesto psicoanalista que afirme que la homosexualidad es de origen psicológico, y por tanto reversible.

Concretamente, un estudio de la Universidad de Chicago ha encontrado este último año una serie de segmentos de ADN vinculados a la homosexualidad, gracias a una muestra de varones. Este hallazgo cuestionaría la idea de que la identidad sexual viene determinada por las vivencias de cada persona. Es algo que podría, definitivamente, terminar con todos aquellos detractores de la libertad sexual.

Sin embargo, la existencia de un gen de la homosexualidad es un asunto que no está aún confirmado. Por ello, a día de hoy, se trata de un tema abarcado por numerosas teorías.

En principio, una de las razones por las que se ha llegado a pensar que la homosexualidad proviene del ADN es por la existencia de esta característica en animales. Alrededor de 1000 especies participan en actividades homosexuales o bisexuales, incluyendo a los chimpancés pigmeos —tanto machos y hembras—, los cuales están estrechamente relacionados con el ser humano.

Por otra parte, la homosexualidad puede encontrarse en cualquiera de las culturas que pueblan la Tierra. Esto da lugar a pensar que la homosexualidad no es otra cosa que una característica común de nuestra especie —ya sea más o menos común que la propia heterosexualidad—.

Hormonas y orientación sexual

Además de la teoría de la existencia de un gen de la homosexualidad, otra de las hipótesis que se barajan acerca de qué da lugar a nuestra orientación sexual es la que defiende el papel principal de las hormonas. Gracias a años de estudios científicos y biológicos, podemos afirmar que hasta la sexta semana el óvulo fecundado no empieza a desarrollarse con un sexo definido. Esto implicaría que durante las seis primeras semanas del embarazo el óvulo no presenta un sexo determinado.

A partir de esa sexta semana, y solo si el feto presenta el cromosoma Y, se desarrollarán los testículos, encargados de generar testosterona. Esta hormona alcanza su concentración máxima entre la duodécima y la decimocuarta semana de embarazo. En ese período también se desarrolla el cerebro que, dependiendo de los niveles de testosterona, se verá más o menos masculinizado.

Aunque esta teoría ha adquirido un gran peso en los últimos años, no se ha demostrado por completo la influencia directa de las hormonas sobre la masculinización y/o feminización de esas partes cerebrales. Esto se debe a que explicar un comportamiento humano únicamente desde un punto de vista biológico es prácticamente imposible.

Según la teoría de las diferencias individuales, todos y cada uno de nosotros conformamos las propiedades de nuestra personalidad tanto a partir de una base biológica, como de una base ambiental. La suma de ambas daría lugar a lo que somos como personas.

Así, hasta el momento podemos decir que los estudios tanto biológicos como psicológicos existentes podrían apuntar a la existencia de algunos determinantes biológicos que influyen en nuestra orientación sexual. Sin embargo, esto no significa que exista un gen de la homosexualidad, o que las hormonas sean las responsables únicas de nuestra condición sexual. Al fin y al cabo el ser humano es demasiado complejo como para ser explicado únicamente por sus características genéticas.

Sobre Cristina Morgado 2 Artículos
Estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, actualmente especializándome en la rama Clínica. Escritora de relatos e historias, y entusiasta con la idea de aprender y compartir conocimiento. Colaboradora en Psiqueviva.

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