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La eyaculación precoz y su realidad

25 julio, 2017

Desde hace no mucho tiempo se ha creado un problema en torno al tiempo de eyaculación en el varón. Esto es algo actual y aunque la eyaculación precoz esté catalogada como una disfunción sexual, esta visión no corresponde con la realidad. Es sencillo de entender cuando atendemos a la información sobre la eyaculación desde el punto de vista biológico y cultural.

Con los datos reales sobre cómo se presenta la eyaculación en los mamíferos, y en el ser humano en particular, se comprende que ha sido un problema creado desde nuestra sociedad actual. Muchas creencias erróneas alimentan la preocupación de las personas que basan su sexualidad en un modelo coitocéntrico, en el que se le da toda la importancia a la penetración y a los genitales.

 

Datos científicos culturales sobre la «eyaculación precoz»

Para que entiendas mejor de que hablamos cuando decimos “eyaculación precoz” es importante que sepas el origen de este prejuicio, puesto que hasta mediados del S.XX no solo no era un problema la eyaculación precoz, sino que además se veía como una respuesta fisiológica que era bien aceptada y valorada, y de la que incluso los hombres se enorgullecían.

En el estudio “La Conducta Sexual del varón”, de Alfred C. Kinsey, W. B. Pomeroy y C.  E.  Martín,  que pasó a la historia con el nombre de Informe Kinsey, en 1948 se calificaba al hombre de superhombres, a los que ahora se consideran eyaculadores precoces. Un famoso sexólogo de la época dijo que “con eyacular se cumple con la vida y no hace falta nada más”

Esto da un giro en 1974 cuando aparece en Estados Unidos el Informe Hunt, bajo el título de “Conducta Sexual de la década de los 70” escrito por Morton Hunt.En este estudio se da importancia y se promueve a  prolongar más de lo habitual el coito para “complacer mejor a la mujer”. En 30 años se cambia la perspectiva y se pasa del mandato del superhombre al que eyacula rápido a ser un eyaculador precoz.

Estas fechas coinciden con la aparición del Modelo Social Sexual llamado “Capitalista Permisivo”, según el estudio de Josep Vicent Marqués, posteriormente corroborado por el estudio estadístico del Informe Sexpol de la Sociedad Sexológica de Madrid.

Hombre escondiéndose

El hecho de eyacular “rápido” no ha supuesto un problema hasta el S.XX, ya que anteriormente no se reconocía la sexualidad femenina. El modelo de sexualidad que existe en la actualidad, que tiene sus inconvenientes, es el ya citado “Modelo capitalista permisivo”. En este modelo aunque tiene de positivo que se reconoce la sexualidad de la mujer, se tiene la falsa creencia de que “el hombre es el que tiene la llave del deseo femenino”. Esto supone una gran responsabilidad para el hombre creyendo que es el responsable del placer en la relación sexual. Con la presión del mandato “No hay mujer frígida sino hombre inexperto”.

Con esta idea de que el hombre es el responsable directo y único del placer de la mujer en la relación sexual; y con la idea además de que la penetración es la mejor técnica para generar placer, es así como aparece el problema en los hombres de querer aguantar más tiempo sin eyacular durante la penetración.

Hay dos mitos que alimentan esta tensión y preocupación en el hombre:

  • La mujer es más lenta en tener el orgasmo

    Esto no es cierto, ya que fisiológicamente la fase de excitación femenina es igual a la masculina. Ambos podéis tener orgasmos más o menos rápidos dependiendo de las circunstancias, entre las cuales las más importantes son las culturales.

 

  • El orgasmo se consigue con el coito, y esta es la técnica sexual más satisfactoriaEl coito, la penetración, es la técnica que resulta más inadecuada para disfrutar de la relación sexual, por la rapidez en la eyaculación y porque a la mujer le satisface más la estimulación directa en el clítoris. Además la mujer solo tiene sensibilidad en el 1/3 de la vagina. Por lo que existen muchas técnicas a emplear junto a la penetración o sin ella.

Datos científicos naturales acerca de la «eyaculación precoz»

La eyaculación natural que tenemos todos los mamíferos suele durar entre 30 segundos y minuto y medio. Esto es así como han demostrado los etólogos para facilitar la reproducción desde el punto de vista evolutivo; es una ventaja biológica, una conducta adaptativa exitosa desde el punto de vista de la función reproductiva.

En las especies animales encontramos varios ejemplos de la necesidad de tener un orgasmo rápido: como en las especies animales agresivas, los felinos machos en época de celo han de ser muy cautos en el cortejo con la hembra, con el fin de evitar que esta les agreda, han de ser muy rápidos en el periodo copulatorio, ya que al ser considerado como un enemigo, la hembra rápidamente le atacará mediante zarpazos. Por lo que le puede salvar la vida y de serias heridas el hecho de ser lo más rápido posible en eyacular y marcharse. Un ejemplo cercano de esta conducta son los gatos.

En especies animales que son corpulentas, como en la familia de los paquidermos, el eyacular rápido tiene la ventaja de que la hembra no tenga que soportar durante mucho tiempo la carga pesada del macho. Como por ejemplo en los elefantes. Y como estos otros ejemplos que podríamos dar en la especie animal que nos muestran la herencia que hemos recibido, por las ventajas que posee una eyaculación rápida en los mamíferos, desde el punto de vista reproductivo.

Actualmente por la falta de educación sexual en nuestra cultura, se alimenta como problema la “Eyaculación precoz” e incluso se le trata como disfunción. Todo esto ocurre bajo este modelo del cual hemos hablado, el “capitalista permisivo”, donde ha sido aprovechado por el sistema industrial para convertir estas conductas naturales en disfunciones sexuales con el fin de que deban ser tratadas con cirugía y medicamentos.

Así los laboratorios farmacéuticos pueden dedicarse a vender Viagras, Levitras, Cialis para la disfunción erectiva, parches de testosterona para  aumentar el deseo sexual femenino y antidepresivos para retrasar la eyaculación precoz.  Así el círculo perfecto se cierra: El modelo crea los problemas,  la pornografía (entendida en sentido amplio) los fomenta y la medicina los “cura”.  Todo el mundo gana menos las personas víctimas de este engranaje  mercantil y consumista. Nadie se pregunta dónde está la verdad de todo esto. Fernández de Quero, J. (2008).

Bibliografía consultada:

Fernández de Quero, J. (1996). Guía práctica de la sexualidad masculina.Claves para conocerte mejor. Madrid: Temas de hoy.

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Comentarios (2)

Tremendo artículo!! Enhorabuena!!

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Muchas gracias Pepe, me alegro de que te haya gustado. Un cordial saludo.

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