Un universo por descubrir

En este mundo hay dos tipos de personas: las que te merecen y las que no. Pero ésto no es una cualidad que se posea o se deje de poseer. No. En ese caso estaríamos creando una jerarquía de buenos y peores, ¿quiénes somos para medirnos y clasificarnos de esa manera? Nadie, juzgar a los demás es una de esas estúpidas costumbres humanas que parecen hacernos interesantes pero que no demuestra otra cosa que nuestra soberbia, nuestra idiotez, nuestra falta de conocimiento. Por suerte, en lo referido a ésto, a veces la vida nos da lecciones de humildad y nos enseña que equivocados podemos estar.

Pero entonces, ¿quién merece a quién? No te voy a mentir, es una pregunta de difícil respuesta. Es más, si lo supiéramos con un mínimo de seguridad veríamos parejas perfectas allá donde vamos. Pero no es así. En efecto, ya habrás deducido que una persona que no te merece no implica que no merezca a una persona que tú mereces. Es algo que cada uno puede tener o no con respecto a cualquier otro. El ser humano es así de maravilloso, de impredecible. Dicen que tendemos a juntarnos con seres afines a nosotros, tanto física como psicológicamente. La tendencia es de borregos. Decía Herman Hesse: “Quien no encaja en el mundo está siempre cerca de encontrarse a sí mismo”. ¡Qué acertado!, y cómo encontrar a tu merecedor si no sabes lo que eres, con otras palabras, si no sabes lo que te mereces.

Ahora cierra los ojos e imagina un inmenso espacio estrellado. Cada una de esas estrellas pueden brillar más o menos, pero piensa que la más cegadora de todas pudo extinguirse hace ya mucho tiempo. No todo lo que reluce es oro. Ahora visualiza que cada una de esas pequeñas luces se une con otras tantas, verás una infinitud de conexiones, una enorme telaraña desigual y deforme. Y te dirás: que fácil, solo tengo que seguir el rastro que me conduce a mi estrella… Lleva cuidado, no olvides que otros caminantes estelares se cruzarán en tu camino y podríais confundir vuestros destinos. Nos enfrentamos a un laberinto infinito, que puede parecernos frío, agobiante y desolador. Pero entonces, si nos perdemos, si un camino equivocado nos lleva a otro, y nos alejamos más y más de nuestra estrella merecedora, podríamos llegar a tener la sensación de que nos hemos extraviado para siempre…

estrella

¿Qué podemos hacer al respecto? Viajero, no puedo decirte donde encontrar tu estrella prometida, no puedo decirte si vas bien encaminado o no, pero si sé algo con total seguridad, algo que siempre debes tener en cuenta: recuerda bien cada paso que das, si lo crees necesario deja un rastro que te permita saber el camino recorrido, porque lo importante no es retomar el rumbo hacia tu merecedor, sino hacia ti mismo, a la estrella que éramos, a la estrella de la que partimos, porque solo si nos reencontramos podremos comenzar de nuevo con toda energía, desde nuestra posición inicial, con toda esperanza, con una fuerza infinita, con la cabeza bien alta. ¿Hemos perdido el tiempo? Jamás. Que sabio aquel que aprende de sus experiencias.

Por último me gustaría decirte una cosa. Durante tus viajes te encontrarás con cientos de viajeros, trotamundos, y peregrinos que buscan su estrella, quizás te confundan, te pedirán que los acompañes, que cambies tu rumbo por ellos, y otros tantos, por incertidumbre, miedo, incluso por solidaridad, te acompañarán. Eso no es para nada malo. Quizás muchos lleguen a su ansiada meta y te abandonen. Que ésto no cree rencor en ti, piensa que habrías hecho tú en esa misma situación. Nunca olvides el camino que recorrieron contigo, cuantas veces te extendieron su mano cuando tropezaste en las piedras del camino, cuantas veces notaste su mano en tu hombro, cuando la inmensa oscuridad del espacio te hizo sentirte totalmente perdido. Ahora bien, no necesito decirte que intentes elegir bien a tus acompañantes, tu razón te ayudará, pero no olvides que también tienes un corazón, intenta escuchar a ambos a pesar de que hablen idiomas totalmente contrarios.

Te hablo de amor, claro que sí. Pero ahora imagina que éste es solo uno de los muchos universos, no es el más importante, es solo uno más. Existe uno para cada uno de los aspectos que componen tu vida, para cada una de las cosas que te interesan y te llenan, para cada una de tus aspiraciones, y todos se entremezclan entre sí, y ahí es cuando nos damos cuenta de lo inabarcable de la vida, ¡qué infinitud de caminos!, ¿no es precioso?

Recuerda, sé seguro en tus pasos y piensa que nunca es tarde para retroceder. Algún día llegarás, no pierdas la esperanza, y sino lo consigues, sabrás que lo has intentado, que has caminado firme y con convicción, que supiste dar un paso atrás cuando fue necesario y dos hacia adelante.

Buena suerte viajero.

Antonio L. Giménez

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Revisor Jefe de Psiqueviva.

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