Sexualidad y el “rol del espectador”

espectador en sexualidad

espectador en sexualidad

En la sexualidad, y en concreto en la relación sexual, resulta fundamental que cada uno se ocupe y se responsabilice de su placer. Por lo tanto esto supone atender a nuestras necesidades, para que podamos compartirlas con la otra persona. Para que ambos podamos llevarlo con naturalidad. De tal manera, que lleguemos a relajarnos y disfrutar de la experiencia, sabiendo que el único objetivo de la relación sexual es conseguir disfrutarla, y no existe ninguna otra finalidad.

Lo que supone el “rol del espectador” en tu sexualidad

Cuando desconectas de alguna manera de tus sensaciones corporales y estás pendiente solo del disfrute de la otra persona adoptas un rol que se llama “El rol del espectador”. Esta forma de situarte en la relación con tu sexualidad imposibilita tu disfrute, tu satisfacción y el poder sentir y compartir tus necesidades y gustos con la otra persona.

En este papel procedente del prejuicio de la generosidad, eres el observador, creyéndote el responsable de la satisfacción de la otra persona en la relación sexual. Es una forma de perderte de ti mismo y de impedir que compartáis ese momento íntimo los dos de forma conjunta. Ya que “nadie puede dar a otro lo que no es capaz de darse a sí mismo”.

Para salir de este papel es conveniente que adoptes la postura de un sano egoísmo positivo en tu actividad sexual. Esto significa ser más plenamente consciente de lo que tú necesites, de lo que te apetece y de lo que te gusta, y darte el gusto de poder compartirlo con tu pareja, comunicándoselo para que ella lo sepa.

Escucha a tus sensaciones

Date el gusto de atender a tus sensaciones, de atender a tu deseo y a tu excitación. Que tengas todos los sentidos receptivos para atender de una forma plena a la experiencia desde lo que tú sientes. Concéntrate en la respiración y en las sensaciones que te provocan la situación, el tacto, los besos, las caricias, el jadeo. Céntrate en ti desde un sano egoísmo para disfrutar de la experiencia de una forma plena.

Dialoga con tu pareja, transmítele que es lo que más te gusta. Aprended a daros placer mutuamente sin ningún tipo de presión de tener que llegar a nada específico. Ten en cuenta que podéis satisfaceros más allá de la erección y de la penetración. Escucha a su vez a tu pareja e intercambiad impresiones y deseos.

Haced de vuestra relación sexual un espacio íntimo y confortable, en el que atendiendo a vuestro propio placer estáis compartiendo lo mejor de vosotros mismos con la otra persona. Expón tus miedos con claridad, para que puedas quitarles valor y que tu pareja pueda comprenderte mejor.

Sobre Rafa Aragón 202 Artículos
Autor/Redactor del blog Psiqueviva. Psicólogo y sexólogo con número de colegiado: AO09281. Ilusionado por transmitir conocimientos sobre psicología, así como de promover hábitos saludables a través de las ciencias de la salud en general. Colaborador articulista en páginas como E- ciencia y La mente es maravillosa.

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