Los trastornos de la conducta alimentaria

Como todos sabemos, comer y beber son dos actividades que responden a la satisfacción de necesidades nutritivas, pero también suponen un aspecto simbólico.

Son bien conocidos los trastornos como la bulimia y la anorexia, por ser los más comunes entre la población. Sin embargo, existen otros trastornos de la conducta alimentaria que debemos destacar:

  • La voracidad y la glotonería, se caracterizan por la necesidad impulsiva y descontrolada de ingerir alimentos. Es común en ciertos tipos de deficientes mentales profundos.
  • La potomanía consiste en la necesidad impulsiva y descontrolada de ingerir líquidos, especialmente agua. Se puede observar en ciertos pacientes esquizofrénicos, llegando a padecer serias intoxicaciones por exceso de ingestión de agua.
  • La sitiofobia, por el contrario, se basa en una reducción o inhibición de la conducta alimentaria provocada por un miedo exagerado a la comida. Se produce por tanto, un continuo rechazo a la comida y es característica de algunos enfermos psicóticos.
  • En la bulimia se producen continuos ataques de hambre que provocan la ingesta descontrolada de una gran cantidad de comida (atracón), provocando posteriormente sentimientos de culpa. A modo de paliar su culpabilidad, dichos pacientes llevan a cabo después, una serie de conductas purgativas o compensatorias por el atracón, como por ejemplo, provocarse el vómito, ejercicio físico intenso y una gran cantidad de dietas que luego les cuesta cumplir. Un trastorno similar a la bulimia, lo encontramos en el trastorno por atracón, cuya ingesta de comida se produce de la misma manera pero sin los sentimientos de culpabilidad posteriores ni las conductas compensatorias.
  • La anorexia, bien conocida por todos, se entiende como la falta de ganas de comer, propia de algunos estados depresivos. Sin embargo, la más común y la que es más vivenciada entre la población, es la anorexia nerviosa, en la cual se conservan las ganas de comer, pero se inhibe la conducta por pánico a ganar peso o a no poder seguir perdiendo más peso del ya perdido. Dicha voluntad antialimentaria, lleva a las pacientes (que en su gran mayoría son chicas adolescentes y jóvenes adultas) a realizar verdaderas maniobras con la comida y el control de su peso, como por ejemplo: caramelos para reducir el hambre, uso sistemático de laxantes, provocación de vómitos hayan ingerido o no alimentos y exceso de ejercicio físico pese a su gran estado de agotamiento y desnutrición. Estos comportamientos autodestructivos, llevan a muchas pacientes a padecer amenorrea (ausencia del ciclo menstrual durante varios meses).
  • Otros trastornos alimentarios menos frecuentes que podemos destacar son: la alotriofagia, que consiste en la ingestión de sustancias que no aportan ningún componente nutritivo o asimilable por el organismo, como la cal, la tierra, la pintura e incluso excrementos (coprofagia), y es común en algunos tipos de demencia y esquizofrénicos; el mericismo, que se caracteriza por la rumiación de alimentos (devolver a la boca alimentos que ya habían sido tragados, para volver a masticarlos e ingerirlos por segunda vez), con o sin regurgitación (regreso sin esfuerzo del contenido alimentario a través del esófago), propia de deficientes mentales profundos; y por último, los antojos alimentarios, que no son propios únicamente del embarazo sino también de algunos estados psicopatológicos como ciertas depresiones.

Bibliografía:

  • Pedro J. Mesa, Juan F. Rodríguez Testal. (2007) Manual de Psicopatología General. Ed: Pirámide
Sobre Joana 14 Artículos
Estudiante de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y con la esperanza de llegar a Neuropsicóloga. Colaboradora en Psiqueviva.

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