Los cinco grandes tipos de memoria (II)

     Como ya se vio en un anterior artículo de este blog, existe la unificación de cinco grandes tipos de memoria, de los cuales se analizaron la memoria semántica, perceptiva y episódica. En esta entrada se detallará las dos restantes:

  • Memoria operativa

      Esta memoria juega un papel fundamental en nuestras vidas, ya que la mantenemos constantemente activada por necesidades obvias, como es vivir la acción presente, teniendo en cuenta toda la información que poseemos para ejecutarla en tiempo real, como supone el hecho de hablar, imaginar, reflexionar o calcular. En una conversación en la que se está proponiendo un lugar y hora en la que quedar para un próximo día, estamos considerando en ese momento información como la disponibilidad, medio de transporte en el que iremos y lugar donde tendremos que ir. De esta manera se mantiene presente durante la interacción factores sobre los que reflexionamos simultáneamente, esta información consciente es mantenida por la memoria operativa. Ésta, asi pues, participa activamente en la creación de una conciencia del presente. Interviene además en las operaciones matemáticas, cuando disponemos de un número en mente. Ya sea el 35 el cual se presenta una situación en la que tenemos que multiplicar por dos y restarle 5, esta operación mental que retiene un resultado el 70 para posteriormente restarle 5 supone una activación de la memoria operativa.

  • Memoria procedimental

La memoria procedimental tiene que ver con el aprendizaje y la conservación de competencias, Gracias a esta memoria los aprendizajes más complejos son capaz de automatizarse pudiendo así adquirir una mayor habilidad, como es el caso de tocar un instrumento, realizar algún tipo de actividad deportiva, conducir un coche, etc. Es independiente de los demás tipos de memoria, como muestra el hecho por ejemplo de teclear en el teclado del ordenador, en un primer momento activamos para aprender dónde está cada tecla la memoria semántica y la episódica (ya que se trata de un conocimiento), después se automatiza, y ya no se necesita de estas memorias. Simplemente nuestros dedos se dirigen directamente a cada una de las letras de forma mecánica, sin necesidad de pensar, por lo que supone un gran ahorro de energía. Se puede conseguir que un amnésico aprenda una tarea, sin que luego sepa como la aprendió, la realiza correctamente gracias a una huella procedimental.

     Estos dos últimos tipos de memoria que se han explicado pueden interactuar entre sí. Para aprender tareas complejas se mantiene en la conciencia (memoria operativa)  gestos y posturas físicas que se aprenden para ir automatizando la secuencia (memoria procedimental).

Fuente: Eustach, F.  Desgranges, B.  «Hacia un modelo unificado de la memoria», Mente y Cerebro, 43, 2010, págs. 48-56.

Sobre Rafa Aragón 234 Artículos
Autor/Redactor del blog Psiqueviva. Psicólogo y sexólogo con número de colegiado: AO09281. Ilusionado por transmitir conocimientos sobre psicología, así como de promover hábitos saludables a través de las ciencias de la salud en general. Colaborador articulista en páginas como E- ciencia, La mente es maravillosa y marketing4ecommerce.

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