La dopamina como recompensa cerebral

Fue en el año 1954 cuando dos investigadores neurocientíficos descubrieron en la Universidad de McGill algo que revolucionaría el aprendizaje y el refuerzo humano y que sorprendería tanto a psicólogos como a fisiólogos de aquella época: afirmaban haber localizado un “centro del placer” en el cerebro de la rata que parecía ofrecer una explicación psicológica a muchas de las conductas realizadas por éstas como por los humanos. Aunque en un principio la teoría de estos investigadores, James Olds y Peter Milner, no parecía tan revolucionaria como sería después, pronto hizo que ampliaran su investigación del aprendizaje con estimulación eléctrica aversiva, a la investigación del refuerzo y su relación con la expulsión de dopamina.

Por lo tanto,  existen un gran número de estructuras neuronales que participan en el sistema de recompensa cerebral, sin embargo, las estructuras más relevantes y reprensentativas serían el haz prosencefálico medial (HPM), el Área Tegmental Ventral (ATV) y el Núcleo Accumbens. El HPM es un conjunto de fibras que parecen conectar el Área Tegmental Ventral (ATV) con el Núcleo Accumbens. Esta conexión es de vital importancia, ya que la estimulación eléctrica del ATV parece producir una liberación de dopamina en varias estructuras encefálicas, sin embargo la más importante es el Núcleo Accumbens, último responsable del refuerzo. Otras investigaciones han descubierto que el HPM funciona igualmente con serotonina y dopamina por lo que su simple estimulación eléctrica también producirá una liberación de dopamina en el núcleo Accumbens.

Estos hechos han sido comprobados con la administración de antagonistas de la dopamina en el HPM, que al no permitir la liberación de dopamina no producían refuerzo alguno en el animal. A pesar de que existen más sistemas de recompensa, éste sería el más efectivo. Participa en la mayoría de nuestras conductas diarias, vitales y evolutivas como el sexo, la crianza, la sociabilidad, la ingesta de alimento y bebida, etc., y en cada una de estas acciones se expulsa una cantidad de dopamina que puede aumentar o disminuir según el grado de necesidad. De ahí que las situaciones nuevas nos estimulen y motiven y que cuando dejan de ser nuevas perdamos el interés por ellas.

Sin embargo, se ha descubierto que la dopamina, aunque necesaria, también está relacionada con algunas conductas desadaptativas como el consumo de drogas (la cocaína es un ejemplo). Este tipo de sustancias, aunque nocivas, acaban creando una fuerte dependencia, en parte debido a la expulsión de dopamina. Mientras que con la aparición repetida de recompensas naturales (comida) el sistema dopaminérgico va reduciendo paulatinamente la expulsión de dopamina hasta extinguirse, con las drogas esto no sucede (se deberá aumentar las dosis para producir los mismos efectos).

La dopamina se encuentra relacionada con la depresión. Los antidepresivos comunes del pasado únicamente incluían dopamina, para paliar los efectos del estado de depresión. Se conoce que en la actualidad, estos fármacos mezclan tres sustancias esenciales en nuestro organismo: dopamina, que funciona de una manera rápida y precisa; serotonina, que funciona más a largo plazo; y la noradrenalina, que aumenta la atención. Los anti-psicóticos, administran antagonistas de la dopamina, para reducir sus efectos adversos.

Fuente: Carlson, R. (2010). Fisiología de la conducta. Ed. Pearson, 8ªedición.

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Estudiante de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y con la esperanza de llegar a Neuropsicóloga. Colaboradora en Psiqueviva.

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