Esquizofrenia: descripción general

La esquizofrenia es uno de los trastornos más conocidos y, probablemente, uno de los más estigmatizados y tergiversados de todos. Se trata de un conjunto de síntomas y signos peculiares (tanto positivos como negativos) que han estado presentes durante al menos el período de un mes en un intervalo de 6 meses. La alteración no es explicable por un trastorno esquizoafectivo o un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos y no es debida a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia o una enfermedad médica. Los síntomas implican un abanico de disfunciones cognoscitivas y emocionales que abarcan la percepción, en pensamiento inferencial (deductivo), el lenguaje y la comunicación, la organización comportamental, la afectividad, la fluidez y productividad del pensamiento y del habla, la capacidad hedónica, la voluntad, la motivación y la atención.

Los primeros síntomas suelen presentarse en la adolescencia o juventud temprana y existe una mayor precocidad en hombres que

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en mujeres, teniendo para ellos un componente más deteriorante.

Podemos decir que, la esquizofrenia es un trastorno que puede llegar a afectar a todas o casi todas las funciones de las que dependemos a diario y que se relacionan con actividades de la vida cotidiana. Los síntomas positivos parecen demostrar un exceso o distorsión de las funciones normales, mientras que los negativos reflejan una disminución o pérdida de las funciones normales. Son muy conocidos los delirios y alucinaciones de esta enfermedad, pero sin embargo la mayoría de gente no conoce todos los síntomas. Resumidamente los clasificamos en:

  • Síntomas positivos: son los mencionados anteriormente, los delirios y las alucinaciones.
  • Síntomas negativos: apatía (falta de emoción, motivación o entusiasmo), abulia (falta de voluntad, iniciativa o energía), alogia (pobreza en el habla y en el discurso), anhedonia (incapacidad para experimentar placer), deficiencia de movimientos espontáneos y afectividad plana.
  • Síntomas desorganizados: habla, afecto y conducta son los ámbitos más caóticos en la vida de un paciente esquizofrénico.

Fue Kraepelin, un psiquiatra alemán, el primero que profundizó en la definición de esquizofrenia como una “demencia precoz”. Sin embargo y a pesar de los síntomas mencionados anteriormente, el núcleo central de la esquizofrenia y lo más destacable son los déficits cognitivos, que son estables en el tiempo, precipitan algunos síntomas y persisten a la remisión de dichos síntomas.

Existen varias causas o precursores para que se produzca esta enfermedad: desde influencias genéticas, influencias neurobiológicas (neurotransmisores, neuroanatomía, infecciones virales y alteraciones inflamatorias) hasta influencias psicológicas y sociales.

Los déficits cognitivos más importante en esquizofrenia podemos dividirlos en cuatro dominios:

  1. Atención y procesamiento de la información.
  • Las áreas afectadas son la atención sostenida, la atención dividida, el procesamiento temprano de la información y de manera más aguda la atención selectiva.
  • Los movimientos oculares también están alterados.
  • En la atención selectiva, algunos autores defienden la teoría del “Filtro defectuoso”: existe una dificultad para seleccionar y distinguir la información relevante de la irrelevante.
  • Se cree que la gran importancia que le otorgan estos pacientes a los estímulos irrelevantes en el entorno puede llevarles a los delirios en un intento por darles sentido a esas experiencias subjetivas.

2.      Memoria  y Aprendizaje.

  • Algunos estudios apuntan a que la memoria está más afectada que otras funciones ejecutivas.
  • La memoria declarativa correlaciona con la relación social, laboral y la independencia.
  • Los déficits no se deben a un rápido olvido, sino a una defectuosa codificación y recuperación.
  • También existe un ligero déficit en el reconocimiento.
  • Cuando se instruye a pacientes esquizofrénicos con estrategias para usarlas en el recuerdo, no suelen ser capaces de beneficiarse de ellas.
  • Existe un déficit en la memoria a corto plazo (tanto visual como verbal), un déficit en la memoria a largo plazo (en la memoria episódica) y las más conservadas son la memoria implícita (procedimental) y semántica.Artistic_view_of_how_the_world_feels_like_with_schizophrenia_-_journal.pmed.0020146.g001
  • Este déficit en la memoria pone de manifiesto en el desorden de pensamiento (descarrilamiento).
  • Las grandes dificultades que suelen tener estos pacientes para reconstruir su historia personal pone de manifiesto el daño en la memoria episódica.
  • Debido a que la memoria procedimental está poco afectada, se está usando recientemente en los nuevos tratamientos.

3.      Memoria de trabajo.

  • La memoria de trabajo es un sistema de componentes interactivos que mantiene información adquirida recientemente de manera que esté disponible en tareas como razonamiento, aprendizaje y comprensión. Es importante para la ocupación laboral y la independencia.
  • Sus circuitos se relacionan con la corteza prefrontal, por lo que estos pacientes presentan una hipofrontalidad en estudios de neuroimagen.
  • El déficit en esta memoria parece correlacionar con el desorden de pensamiento y el habla desorganizada.
  • El mundo percibido depende de un equilibrio entre la estimulación inmediata y la información pasada e interiorizada. La memoria de trabajo es la que se encarga de alcanzar esta “conexión”, dando continuidad temporo-espacial a la experiencia personal. Si este mecanismo falla, el mundo se percibe como fragmentado.

4.  Funciones ejecutivas                                                               

  • Las funciones ejecutivas son aquellas que nos permiten responder y adaptarnos al entorno: habilidad para diseñar un plan, para usar conceptos abstractos, para preparar y ejecutar acciones, para desarrollar estrategias, para integrar la conducta y funciones de automonitorización y evaluación de los errores durante la realización de una tarea. También se relacionan con la ocupación laboral y la independencia. Por otro lado la vigilancia, correlaciona con el funcionamientos social y laboral.
  • Los síntomas negativos como aplanamiento afectivo, alogia o retraimiento social, son los que más correlacionan con una pobre actuación en medidas de función ejecutiva.
  • La falta de conciencia de la propia enfermedad también correlaciona con las funciones ejecutivas.

En contraste con los síntomas psicóticos que suelen variar, los deterioros cognitivos y las funciones perjudicadas suelen mantenerse de forma constante.

La adaptación a la sociedad de dichos pacientes suele ser más bien baja: muy pocos llegan a tener hijos, mantener un trabajo o vivir solos. Pero quizás estas discapacidades vienen más de los prejuicios de la sociedad que de la propia falta de habilidad de los propios pacientes.

En cuanto al éxito de los tratamientos, podemos decir que es bastante limitado cuando se trata de intervenciones conductuales enfocadas al deterioro funcional. Esto se puede deber principalmente a que las dificultades para mantener la atención y aprender les impide aprovechar satisfactoriamente los programas basados en aprendizaje. También llama la atención, que los pacientes que son remitidos a rehabilitación suelen ser aquellos con un nivel más crónico de enfermedad, por lo que sus déficits cognitivos son más agudos. Por tanto, sería mucho más práctico remitirles en el primer episodio cuando dicho deterioro cognitivo no es muy grave y aún pueden disfrutar de las ventajas de los programas rehabilitantes.

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Sobre Joana 14 Artículos
Estudiante de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y con la esperanza de llegar a Neuropsicóloga. Colaboradora en Psiqueviva.

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