El apego en el ser humano

El apego en los seres humanos

El apego en los seres humanos

El apego es el vínculo afectivo, activo y recíproco que el niño establece con una o varias personas de su sistema familiar.

Componentes básicos del apego

  • Conductas de apego: de proximidad e interacción privilegiada con las figuras de apego.
  • Representación mental: los niños construyen una idea de cómo son dichas personas, que puede esperar de ellas, etc.
  • Sentimientos: puede ir desde bienestar con la presencia de la figura hasta ansiedad por su ausencia.

Función del apego

La función del apego es procurar la supervivencia y cuidados al bebé. Si el apego está bien establecido se manifestará en conductas adaptativas orientadas a mantener la cercanía y el contacto con las figuras de apego. En el futuro, la posibilidad de manipular la realidad interna permitirá al niño generar una representación mental de la relación vinculante. A este concepto se le llama Modelo Interno de Trabajo (MIT) que permite:

– Ordenar las experiencias vividas

– Desarrollar expectativas sobre la disponibilidad y seguridad que ofrecen las figuras de apego

– Afectar al modo en que se afrontan otras relaciones.

El neonato es inmaduro y tiene una infancia prolongada. La supervivencia depende de las atenciones y cuidados de los progenitores. Los bebés corresponden pronto a las emociones de los adultos y exhiben otras experiencias reconocidas por éstos. El apego es más que una adaptación infantil, es un logro fundamental en nuestro desarrollo psicológico.

La teoría del apego

Fue Bowlby quien desarrolló la teoría sobre el apego a raíz de trabajar con niños con problemas emocionales consecuencia de malos tratos o inexistentes vínculos con sus progenitores. Bowlby observó que los niños separados de sus padres atravesaban tres fases para culminar en una completa desvinculación emocional:

  • Fase de protesta.
  • Fase de inapetencia o indefensión.
  • Fase de desapego.

Construyendo el apego en la infancia

Formación del apego en la primera infancia

El apego del bebé con el cuidador puede observarse claramente por primera vez hacia los 6-8 meses de edad. Sin embargo, el proceso empieza en realidad muy poco tiempo después del nacimiento y continúa durante toda la vida.

Bowlby estructuró el proceso de apego en torno a 4 fases y concluyó que es esencial para la salud mental que el bebé experimente una relación cálida, íntima y continuada con sus progenitores en la que hallen satisfacción y goce.

Situación del extraño

Mary Ainsworth diseñó una situación estructurada para estudiar la reacción afectiva de los bebés cuando se les separaba de la madre y se enfrentaban a una persona extraña.  A partir de sus trabajos identificó tres estilos de apego bien diferenciados.

  • El apego seguro (65%): estos niños exploran activamente en presencia de la madre. Cuando ésta se marcha dejan de exploran y pueden mostrar inquietud pero al regresar se muestran alegres con su madre, se tranquilizan fácilmente y vuelven a explorar.
  • El apego inseguro ansioso-ambivalente o resistente (15%): estos niños muestran ansiedad incluso en presencia de la madre. Cuando ésta se marcha reaccionan con gritos y protestas y cuando la madre regresa se muestran irascibles y resistentes al contacto físico.
  • El apego inseguro evitativo o huidizo (20%): estos niños muestran una ambivalencia en presencia de la madre. Cuando ésta se marcha no muestran ansiedad siempre que estén acompañados, aunque sea por un extraño. Cuando la madre vuelve la evitan o la ignoran.

El apego seguro es el que predice una mejor competencia social en el futuro y es el más frecuente en las clases sociales más estables.

Main y Solomon encontraron un cuarto estilo de apego; el desorganizado o desorientado característico en niños maltratados quienes reaccionan con conductas inestables y contradictorias. En realidad se trata de una combinación entre el estilo ansioso y el evitativo y es el que peores consecuencias tiene para el futuro de la persona.

Parece que el tipo de apego tiende a ser una variable estable a lo largo del tiempo, pero a la vez es susceptible de cambiar si las condiciones así lo demandan.

 

Bibliografía

Giménez- Dasí, M. y Mariscal, S (2008): Psicología del desarrollo. Madrid: McGraw-Hill.

Papalia, D.E; Wendkos, S. y Duskin, R. (2005): Desarrollo humano. Madrid:McGraw-Hill.

Delgado, B. (2008). Psicología del desarrollo. Desde la infancia a la vejez. Madrid:McGraw-Hill.

Sobre Cristina Prieto 12 Artículos
Soy Psicóloga Sanitaria y Sexóloga Clínica. Me dedico a la evaluación, asesoramiento y tratamiento psicológico, sexual y de pareja en una consulta privada en Majadahonda (Madrid) además de atender a domicilio. Así mismo me desempeño en el área educativa como docente, impartiendo talleres de educación sexual y prevención de violencia de género. Para más información, puedes visitar mi página web: www.cristinaprietopsicologia.com

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