Amor de transferencia de paciente a psicoanalista

Páginas de libro formando un corazón

Amor de transferencia

El fenómeno de amor de transferencia tiene mucha importancia, por su frecuencia, por ser inevitable, por su interés teórico y por su dificultad de resolución.

Se trata de que el paciente se enamora del analista, donde encontramos tres soluciones: separarse y por tanto abandonar la labor analítica, contraer una unión legitima, o comenzar relaciones sentimentales ilegitimas y pasajeras, siendo ésta ultima imposible dada la profesionalidad del psicoanalista.

En el caso de abandonar la terapia por haberse hecho manifiesto este enamoramiento del paciente al analista, cuando el paciente se ponga en manos de otro profesional volverá a ocurrir, y lo mismo con un tercero, etc. Por lo tanto, para el paciente hay una alternativa; o abandona definitivamente todo tipo de terapia psicoanalítica o acepta inevitablemente un enamoramiento pasajero por el analista que le trate. Respecto al analista esta situación le indica que el enamoramiento del paciente hacia él no es por sus cualidades personales, sino que se debe a la situación psicoanalítica exclusivamente.

Qué debe hacer el psicoanalista ante el amor de transferencia

El enamoramiento que surge en la transferencia no es favorable. El paciente pierde el interés por su propia cura y solo piensa en su amor y en su correspondencia, se declara totalmente curado, no presenta síntomas o no se ocupa de ellos. Es difícil para el analista no caer en el error de dar por terminada una terapia y darse cuenta de la situación.

En primer lugar se debe sospechar que todo lo que se interponga a la cura es una manifestación de la resistencia, y por tanto esta resistencia ha tenido que participar ampliamente en las exigencias amorosas del paciente.

Se dan varios factores en este fenómeno, algunos de los cuales son claras manifestaciones de la resistencia y otros están relacionados con el enamoramiento. Entre los primeros se dan principalmente, el uso de la declaración de amor con el fin de poner a prueba al analista y la provocación intensificando el enamoramiento y exagerando la disposición a la entrega sexual para después justificar la acción de la represión. Entre los segundos se dan por ejemplo, la comprobación del atractivo del paciente, el deseo de quebrantar la autoridad haciéndole pasar de analista a amante, etc.

Seria un error que el analista rechazase el enamoramiento de su paciente, moviéndolo a renunciar a su amor imponiendo la moral, ya que la someteríamos a sublimación, a renunciar a sus instintos y a devolver a represión lo reprimido. Y tampoco es fácil racionalizar lo pasional, el paciente solo vería desprecio. Tampoco está bien decirle que le correspondemos y evitar al mismo tiempo cualquier acercamiento, porque eso seria un engaño y puede tener consecuencias negativas, así como fingir cariño, ya que puede convertirse en una transferencia reciproca.

En las nubes

El psicoanalista debe ser honesto y la cura debe desarrollarse en abstinencia procurando que la necesidad y el deseo no se conviertan en los motivos de cura para el paciente.

En el caso de que el analista le correspondiese su amor para satisfacer su demanda de cariño y así acelerar la cura de la neurosis, el paciente conseguiría lo que todos los pacientes desean, es decir, reproducir en la vida real algo que solo debía recordar, pero esto conlleva también consecuencias muy negativas ya que posteriormente manifestaría todas las inhibiciones y reacciones patológicas de su vida erótica sin posibilidad de corrección. Lo que dejaría al paciente con grandes sentimientos de culpa y habiendo intensificado su tendencia a la represión.

Así pues, la represión es tan negativa como la satisfacción de las pretensiones amorosas del paciente. Lo adecuado es conservar el amor de transferencia pero lo tratamos como irreal, inevitable en el tratamiento y dejamos que nos muestre el camino hacia los orígenes infantiles de su amor para poder conducir ese contenido inconsciente a la conciencia.

Hay que añadir que este amor es una repetición de reacciones anteriores, incluso infantiles y se lo demostramos analizando su conducta amorosa. Pero hay que tener en cuenta un argumento en contra de lo mencionado y es que el carácter de todo enamoramiento es así, y que este amor, como el autentico amor también persigue un fin, por lo tanto no podemos negar la autenticidad del amor de transferencia en todos los casos. De todos modos tiene características especiales como por ejemplo, que es provocado por la situación analítica, es mas ciego a la hora de estimar a la persona amada y queda intensificado por la resistencia de la situación.

El fin del analista no es otro que devolverle al paciente su libre facultad de amar para que haga uso, en su fin ultimo, en su vida real. Se trata de enseñar  al paciente a controlar su principio del placer, haciendo una exploración de sus primeros años de desarrollo psíquico, y tratando así de aumentar su conciencia respecto a estos contenidos.

 

Sobre Cristina Prieto 12 Artículos
Soy Psicóloga Sanitaria y Sexóloga Clínica. Me dedico a la evaluación, asesoramiento y tratamiento psicológico, sexual y de pareja en una consulta privada en Majadahonda (Madrid) además de atender a domicilio. Así mismo me desempeño en el área educativa como docente, impartiendo talleres de educación sexual y prevención de violencia de género. Para más información, puedes visitar mi página web: www.cristinaprietopsicologia.com

  1. No sé qué opinan pero el caso de la transferencia si merece un estudio profundo y muy serio.
    No solo en el amor sino también en la otra cara de la moneda, cuando alguien, hombre o mujer transfiere lo que no le gusta de su personalidad a alguien más.
    Es interesante porque, por lo común esta transferencia viene acompañada de un odio indescifrable que atormenta tanto al que lo siente que, en casos extremos puede llegar a la obsesión.
    Obsesión que atormenta, desgarra y perturba al grado de la locura a quién la siente.
    No sé qué opinan pero este tema me parece bastante interesante, porque me obliga a cuestionarme cuál es el verdadero origen de la obsesión.
    Cuáles son las motivaciones del obseso que encuentra en su objeto del deseo la satisfacción enfermiza a una vida tan vacía como sola y decadente.

    • Desde mi punto de vista y basándome en la experiencia vivida y sentida en mis propias carnes, te responderé a tu pregunta de un modo breve y conciso. El enamoramiento en dicho contexto analítico solo conlleva irremediablemente a la obsesión, debido a la inaccesibilidad del objeto amado inalcanzable pero siempre presente. Es una droga, su presencia y contacto continuado, la dosis, muy placentera pero igual de dañina que la cocaína. Lo que ocurre es que el significado que se le da es diferente, connotaciones románticas, aunque el efecto final sea el mismo, sino es recíproco y se alimenta la esperanza (con abrazos efusivos). A nivel fisiológico los efectos son los mismos, la mente no distingue entre sustancia química o persona. Es una adicción más de ahí posiblemente el sentimiento de odio cuando se es consciente que has generado dependencia y quieres dejarlo pero no puedes. Por lo que a mi respecta alimentar dicho sentimiento en un contexto así, es contraproducente y muy dañino para el paciente. Por respeto a la persona que se trata y ética profesional lo más indicado es derivar al paciente a otro terapeuta lo antes posible. Si es demasiado tarde debería tratarse como una adicción más y que el terapeuta inexperto fuera sancionado de algún modo o retirado de su profesión por incompetente…

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